Universitat Oberta de Catalunya

Mosaic editorial: Tecnologías bajo vigilancia

Vivimos rodeados de tecnologías que observan, registran, clasifican y anticipan nuestras acciones. Los dispositivos que utilizamos a diario facilitan muchas de nuestras actividades, pero al mismo tiempo forman parte de una infraestructura de seguimiento cada vez más poderosa y difícil de percibir.

El control tecnológico no es un fenómeno nuevo. Desde los primeros sistemas de videovigilancia hasta las actuales plataformas digitales, la tecnología ha permitido ampliar progresivamente nuestra capacidad para observar y registrar el mundo. Pero, en los últimos años, se ha producido un cambio de escala. La expansión de la inteligencia artificial, el reconocimiento biométrico, los sistemas de recomendación y la recopilación masiva de datos han hecho que estos mecanismos formen parte de nuestra vida cotidiana.

Muchas veces este control permanece invisible. Aceptamos condiciones de uso sin leerlas, permitimos el acceso a nuestra ubicación, compartimos imágenes y dejamos rastros digitales constantemente. A cambio, recibimos servicios personalizados y supuestamente más cómodos. Esta relación entre comodidad, vigilancia y poder plantea preguntas que ya no pertenecen únicamente al ámbito tecnológico: afectan a nuestra privacidad, nuestra autonomía y nuestra manera de relacionarnos con los demás.

También afectan al diseño. Las interfaces no son neutrales. Deciden qué vemos, qué opciones encontramos en primer lugar, qué información proporcionamos y qué acciones resultan más fáciles o más difíciles. Diseñar una plataforma, un algoritmo o una experiencia digital implica tomar decisiones que pueden favorecer determinados comportamientos y limitar otros. Por eso, resulta necesario preguntarnos no solo qué puede hacer la tecnología, sino también quién la diseña, con qué intereses, a partir de qué datos y con qué consecuencias.

Desde el arte, el diseño y la investigación se han desarrollado numerosas prácticas que hacen visibles estas estructuras. Artistas y diseñadores utilizan las mismas tecnologías de reconocimiento, recopilación de datos, automatización o inteligencia artificial para invertir su lógica, evidenciar sus mecanismos y generar espacios de reflexión. Sus trabajos nos permiten observar aquello que habitualmente permanece oculto tras una interfaz aparentemente sencilla.

Este número de Mosaic reúne diversas miradas críticas sobre la tecnología y el control. No pretende ofrecer una visión única ni presentar la tecnología únicamente como una amenaza. Busca abrir preguntas y reunir perspectivas capaces de analizar las relaciones que establecemos con sistemas que intervienen cada vez más en nuestra forma de comunicarnos, trabajar, crear, consumir y comprender el mundo.

Daniel G. Andújar, en «Inforricos e infopobres: la promesa falsa de la sociedad de la información», recupera las desigualdades que acompañan a la sociedad digital y que, con la inteligencia artificial, se extienden al control de los datos, los modelos y las infraestructuras. Cecilia Rikap, en «Monopolios intelectuales: cómo el conocimiento producido entre muchos queda en manos de unos pocos», incluido en su texto Teoría de la dependencia digital, analiza otra dimensión de esta concentración: cómo las grandes corporaciones tecnológicas organizan redes de producción de conocimiento colectivo mientras concentran su apropiación y sus beneficios. Por su parte, Pau Aleikum, de Domestic Data Streamers, se pregunta en «Cultura sin gente» qué sucede cuando delegamos en las máquinas no solo determinadas tareas, sino también parte de nuestra capacidad de crear y participar activamente en la cultura.

Diego Díaz y Clara Boj, en «La inteligencia artificial como prescriptora de futuros», analizan, desde la práctica artística, el impacto de la inteligencia artificial predictiva y del internet de los comportamientos (IoB, por sus siglas en inglés) en la subjetividad. César Escudero Andaluz, en «Obfuscation, Hacking and Disruption: art practices to sabotage techno-imperialism», reflexiona sobre una práctica artística desarrollada en torno a los mecanismos de control, vigilancia y extracción de datos integrados en las infraestructuras digitales contemporáneas.

Seis perspectivas que apuntan a una misma cuestión: quién controla la tecnología y qué capacidad conservamos para comprenderla, cuestionarla y transformarla.

Desarrollar una mirada crítica sobre la tecnología no es rechazarla. Significa entender sus mecanismos y estrategias, comprender qué ocurre detrás de las pantallas, reconocer las relaciones de poder que incorpora y preguntarnos qué otras tecnologías podemos imaginar y diseñar.

En un momento en el que muchas decisiones tecnológicas parecen inevitables, quizá una de las tareas más importantes del diseño, el arte y la cultura digital sea, precisamente, reflexionar sobre nuestro papel y nuestra responsabilidad, cuestionar estas dinámicas y trabajar para que la tecnología imperante pueda transformarse y revertir positivamente en toda la sociedad.


Cita recomendada: AUTOR PENDENT. Tecnologías bajo vigilancia. Mosaic [en línea], octubre 2026, no. 209. ISSN: 1696-3296. DOI: https://doi.org/10.7238/m.n209.2612

Acerca del autor

Docente e investigadora multidisciplinar, combina su amplia experiencia y formación en diseño, artes, comunicación y tecnología, con una amplia trayectoria en el desarrollo de proyectos interactivos, creativos y educativos innovadores. Miembro del grupo de investigación DARTS (UOC), co-directora de MOSAIC, su trabajo se centra en analizar los posibles enfoques críticos y multidisciplinares en la intersección entre arte, diseño, tecnología y sociedad. Especializada en la creación digital, la interacción y las dinámicas de poder y control generadas por la tecnología, ha impartido docencia en materias de Diseño, Cultura Audiovisual y Experiencia de Usuario (UX) en instituciones como la Escola Massana, BAU, Elisava, CITM y EINA. Desde 2007, es autora del blog Uncovering Ctrl, dedicado al arte digital, la vigilancia y la privacidad.

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