Universitat Oberta de Catalunya

Entrevista a Salva Fàbregas, diseñador industrial y docente.

En la entrada de hoy, entrevistamos a Salva Fàbregas, profesor de Dibujo y Proyecto, además de coordinador del área de expresión en el grado de Diseño en ELISAVA Escuela Universitaria de Diseño e Ingeniería de Barcelona. Como diseñador de producto independiente, está especializado en conceptualización y pensamiento de diseño (design thinking), con una larga trayectoria en diseño urbano y señalética.
Extracto de la ponencia Dibujálogo: dibujando ideas, compartiendo soluciones. Una aproximación al hablar desde el dibujo. Jornada UX – UOC 2018 “Sketching Interactions”

¿Qué aspectos de tu trabajo son los que más te apasionan? ¿Te decantas más por la docencia o más bien por la práctica profesional del diseño?

Sin duda, el aspecto que más me apasiona de mi trabajo es el centrado en las personas, trabajar para y con las personas, ya sea desde el diseño o desde la docencia. Para mí, tanto diseñar como enseñar tienen un denominador común, el proyecto, entendiendo este como un proceso apasionante centrado en lo humano.

En el diseño, mis proyectos están dirigidos principalmente a ámbitos urbanos y de colectividades con las personas como centro, manteniendo, además, un absoluto compromiso con la sostenibilidad. Y en la docencia, para mí es muy importante el trabajo centrado en el alumno y el equipo, pues pretendo más enseñar a aprender que transmitir conocimiento.

Entre estos dos tipos de proyecto, el de diseño y el educativo, intento mantener un equilibrio, ya que uno alimenta al otro y permite un flujo muy interesante de conexiones y conocimientos, entre teoría y práctica, del que se benefician tanto alumnos como clientes. De hecho, desde algunas universidades, cada vez más está presente esta conexión entre empresa y escuela, y ya se empieza a poder mantener este equilibrio solo desde el ámbito docente.

¿En qué ámbitos del diseño y la ingeniería se utiliza el dibujo? ¿Qué aporta el dibujo en estos ámbitos?

El dibujo está presente, de un modo u otro, en todos los ámbitos del diseño y de la ingeniería. De hecho, el dibujo es uno de sus puntos comunes y troncales. Podríamos decir que es el lenguaje común de estas dos disciplinas, los proyectos se engendran, se desarrollan y se definen con la práctica del dibujo; esbozando ideas, croquizando posibilidades, dibujando representaciones para visualizarlos, esquematizando las diferentes posibilidades de solución, plasmando medidas y detalles en planos o en representaciones virtuales 3D para definirlos. El dibujo y sus diferentes tipologías, esbozos, croquis, esquemas, infografías, planos, renders, animaciones 3D, etc., son los códigos que diseñadores e ingenieros utilizan para definir y comunicar las diferentes fases del proyecto.

De hecho, la propia palabra diseñar, utilizada tanto en ingeniería como en diseño para definir su propia función, se refiere a dibujar. El hecho de dibujar aporta una manera determinada de pensar y construir ideas, por tanto, es el medio idóneo del proyecto, una herramienta indispensable para aumentar la capacidad de pensar, visualizar, comunicar y desarrollar el proyecto.
Sin duda, proyectar es dibujar y dibujar es proyectar, aceptando en esta definición innumerables y distintas tipologías y niveles de aplicación del dibujo.

¿Para qué utilizas el dibujo en tu trabajo?

Para todo. De hecho, es mi modo de comunicarme con el mundo y sobre todo conmigo mismo. Reflexiono, pienso, diseño, preparo clases… dibujando, llenando muchísimas hojas, libretas o megas de memoria en mi tableta. Tanto en la docencia como en los proyectos, mis apuntes, explicaciones, incluso el plan docente de mis asignaturas, son principalmente dibujos.
Cuando hablo con alguien (equipo, alumno, cliente…), explico un tema, soluciono una duda o presento un proyecto, necesito un papel delante para dibujar. Es como mi voz en off que funciona como los subtítulos del mensaje.
Seguramente me sería más fácil contestar esta entrevista con algunos dibujos… Como decía Le Corbusier, «prefiero dibujar a hablar, dibujar es más rápido y deja menos espacio para la mentira».

¿Qué te aporta la docencia? ¿Enseñar dibujo te ha cambiado la manera de entenderlo y de aplicarlo a la práctica profesional?

La docencia me aporta un reto continuo en la manera de mirar el mundo y el contacto constante con la investigación, la reflexión y el repreguntarse muchísimas cosas. Me aporta también una aproximación a las personas y al conocimiento muy diferente al de la práctica profesional del diseño. Una relación muy humana y menos mercantilista. Es una posición que te permite entender un poco mejor de dónde venimos y a dónde vamos.

Taller de dibujo en ELISAVA.

Sin duda, enseñar dibujo hace cambiar absolutamente su percepción. Con ya casi treinta años de docencia del dibujo, sigo aprendiendo, descubriendo y aplicando nuevas cosas sobre el dibujo, replanteando maneras de explicar o enseñar aquello o lo otro, y redescubriendo cada día sus infinitas posibilidades. Dibujar es sobre todo observar para poder reproducir o interpretar; es como un idioma. Yo planteo muchas veces el dibujo como una lengua. Cuanto más vocabulario y gramática adquieres, más dominas ese idioma y con mayor exactitud y espontaneidad puedes comunicarte. Pues con el dibujo pasa exactamente lo mismo. La inmersión absoluta y constante en el lenguaje del dibujo para enseñarlo desde su práctica, desde el dibujar, me ha hecho adaptarlo completamente como sistema de comunicación. Cada vez explico más cosas y más complejas desde el dibujo, así como cada vez lo utilizo más como medio para reflexionar o pensar.

¿Cómo ha evolucionado profesionalmente tu utilización del dibujo a lo largo de tus años de carrera? ¿Lo utilizas ahora de la misma manera que hace unos años?

La utilización del dibujo ha ido variando un poco a lo largo de mi carrera desde diferentes ámbitos, sobre todo en la diversidad de tipologías y en la libertad de cómo utilizarlo. Desde un dibujo concreto, analítico y muy centrado en la representación de objetos, hasta convivir con un dibujo centrado en el expresar y en la visualización de ideas. He ido poco a poco incrementando el uso del dibujo, sobre todo en fases donde no suele usarse, sustituyendo, por ejemplo, los esquemas, temporalizaciones o programaciones por infografías dibujadas a mano. He incorporado en gran medida el dibujo ideográfico tanto en los procesos creativos como en procesos o trabajos muy programáticos, para sustituir en muchos casos los Excel o tablas.

Detalle de un proceso de visual thinking

Otro pequeño pero constante cambio a lo largo de mi trayectoria ha sido la paulatina e inevitable incorporación del dibujo asistido por ordenador, principalmente en la parte del dibujo más técnico y normalizado. Aunque cada vez más priorizo el dibujo a mano, incluso en la fase de definición exhaustiva de un diseño para su fabricación.

Detalles para la fabricación del alcorque Tres, premio Delta 2009 y pieza en exhibición permanente en el Museu del Disseny de Barcelona.

Ahora lo utilizo constantemente y en todas las fases y áreas de mi trabajo, posiblemente más que nunca.

¿Cómo crees que afectan las nuevas tecnologías al campo del dibujo? ¿Se está perdiendo el hábito de dibujar y diseñar en papel? ¿Se está ganando en recursos con el uso de programas como Illustrator o herramientas como tabletas gráficas?

Las nuevas tecnologías afectan al campo del dibujo como están afectando a todos los campos. Es un nuevo paradigma en el concepto de las herramientas para dibujar, pero —como apuntaba anteriormente— el dibujo es observación e intencionalidad. Dibujar precisa de un proceso personal que requiere de una técnica para plasmarse. Y esas técnicas pueden ser tan diferentes entre sí como son el carboncillo con la acuarela o el pastel con el grabado a punta seca. Por lo que sumar un medio más no es un gran problema. En algunos ámbitos del dibujo este nuevo medio, debido a sus grandes capacidades, sí que está relegando completamente el dibujo de papel. Es, por ejemplo, el caso del dibujo de planos, en el que ya desde hace bastante tiempo los programas de dibujo vectorizado han sustituido casi por completo las hojas de vegetal trazadas en tinta, o más recientemente los modelados en 3D, que, con una increíble capacidad de detalle, exactitud y posibilidades, están también relegando al olvido toda una larga tradición de dibujo a mano de presentación, como los ya clásicos renders en rotulador. Pero el dibujo a mano sigue estando muy presente y se mantiene muy sano, sobre todo en los procesos creativos y de ideación.

También es importante apuntar que la propia evolución de la tecnología y los ordenadores puede regenerar el dibujo a mano, ya que las tabletas con lápices digitales pueden volver a poner en primera línea al dibujo de trazo. Quién sabe si, dentro de no mucho, incluso volvemos a escribir y tomar apuntes con lápiz en vez de con teclado, aunque digital, claro, y sobre una pantalla.

¿Por dónde recomendarías empezar a alguien que quiere dibujar, tiene ganas y siente inquietud, pero que considera que no tiene destreza y dice que no sabe dibujar?

Sobre todo, empezando a dibujar para sí mismo y no juzgándose. Ah, y no enseñando sus primeros dibujos a nadie. A dibujar solo se aprende dibujando. Y dibujar es plasmar lo entendido mediante lo observado. Por lo tanto, es mirar. Yo recomiendo empezar a dibujar por dibujar, sin ninguna intención, dibujar lo que ves, y, si puede ser, mirando mucho el modelo que vas a dibujar y casi nada, por no decir nada, el dibujo que estás haciendo. Empezar con muchos dibujos rápidos de cosas cotidianas preocupándose del contorno, luego de las líneas interiores y quizás más adelante de las sombras y del color. También recomiendo empezar a dibujar de memoria pequeños objetos simples… Desdramatizar el dibujo y alejarlo del virtuosismo, sobre todo al principio.
No es importante que el dibujo se parezca a lo dibujado, es importante que al dibujarlo lo hayamos comprendido. Una vez entendido, puedes tirar el dibujo y volver a dibujarlo. Creo que, para empezar, un objetivo muy motivador es conseguir sintetizar, más que reproducir con exactitud. Al sintetizar te obligas a analizar mucho y a tomar decisiones de dibujo, que luego te darán seguridad a la hora de trazar.
Ah, y, para empezar, a poder ser evitar el papel blanco y el lápiz. Recomiendo papeles de colores, papel de embalar, por ejemplo, utilizando un lápiz de color o materiales muy distintos. Y muchos, muchos, muchos intentos: lo divertido está en el acto de dibujar, no en el resultado, os lo aseguro.

¿Compartirías con nosotros algunos de tus referentes y autores favoritos en el ámbito del dibujo?

Todos, ya que me interesan todos. Procuro mantener mi absoluta curiosidad por todo tipo de dibujo y estilos, desde los clásicos hasta los más modernos. Recomiendo mirar dibujo clásico, cómic, publicidad, dibujo especulativo, ilustración, grafitis, infografías, señalética, dibujos previos a los resultados, como los esbozos de artistas, arquitectos, diseñadores. Me interesan incluso los esquemas y esbozos que utilizan trabajos en un principio alejados del «dibujo». Los esquemas de las jugadas en baloncesto son un ejemplo magnífico de comunicación visual mediante el dibujo.
Pero, para dar algunos nombres muy inspiradores para mí, recomendaría revisar los dibujos de Durero, de Katsushika Hokusai, de Ramon Casas, de Alberto Giacometti, de Gustav Klimt, de Chillida, de Álvaro Siza, de Charles Rennie Mackintosh, de Milton Glaser, de Hugo Pratt, de Frank Miller… o las sugerentes propuestas de Christoph Niemann.

¿Y cuáles son tus libros o textos primordiales relacionados con el dibujo en general o con su enseñanza?

Mis textos de cabecera, sin duda, son los de John Berger. Recomiendo cualquier libro suyo, pero en especial Sobre el dibujo y Cataratas. También me encanta el libro de Jeffery Camp Dibujar con los grandes maestros, con un planteamiento muy interesante de acercarse al dibujo desde el análisis de los clásicos. También mencionaría a Francis D. K. Ching como más teórico y a Betty Edwards con su Aprender a dibujar con el lado derecho del cerebro. También añadiría Dear Data u Observe, Collect, Draw de Giorgia Lupi y Stefanie Posavec por hacer entrar aire fresco en la concepción de la utilización del dibujo. Seguro que me estoy dejando innumerables referentes que utilizo, pero estos pueden ser una muestra de la ecléctica mezcla de maneras de entender el dibujo que intento observar para poder construir más o menos la mía propia.

Salva Fàbregas Perucho

Máster universitario en Diseño y Comunicación por ELISAVA y la Universidad Pompeu Fabra. BA in Design por la Winchester School of Art, Universidad de Southampton. Graduado en Diseño Industrial por la Escuela Llotja de Barcelona. Técnico especialista en Mecánica por La Salle. Distinguido con el Premio a la Calidad del Profesorado por ELISAVA en su primera edición de 2015 y con diversos premios, como el Delta de Plata 2009 o el Premio Catalunya d’Ecodisseny en 2011 y en 2015. En 2017 el dispositivo Antivolabossa para las papeleras de Barcelona fue seleccionado por ONU Medio Ambiente como una solución innovadora para prevenir los desechos plásticos en el Mediterráneo. Es autor de proyectos como el sistema de señalética para los parques, playas y Bicivía del Área Metropolitana de Barcelona. Es coautor del libro Grafeno: un material para un cambio de paradigma, publicado en 2017 junto con el doctor Javier Peña.

Deja un comentario