Universitat Oberta de Catalunya

Walter Astrada

“La labor del fotoperiodista está en mostrar o intentar mostrar lo que muchos no quieren ver”.

Mosaic: A los 21 años te iniciaste como fotoperiodista en el diario argentino La Nación. Esto fue en 1996 y desde entonces has trabajado como corresponsal para importantes agencias de prensa cubriendo varios países de América Latina, has desarrollado proyectos personales y has ganado varios premios de fotografía. ¿Cómo fueron tus inicios en el fotoperiodismo y por qué decidiste dedicarte a esta disciplina?

Walter Astrada: Cuando tenía 13 años vi una exposición de fotografía de prensa de ARGRA (Asociación de Reporteros Gráficos de la República de Argentina) y quedé muy impactado. Así que en ese momento decidí que quería ser fotógrafo de prensa. Pero no tenía dinero para comprarme una cámara. Así que cuando terminé el secundario comencé a trabajar como mecánico de aviones, que era lo que había estudiado, y ahí ahorré y me compré una cámara manual y me anoté en un curso de fotoperiodismo en TEA, sin saber utilizarla, pero ya sabía lo que quería hacer. Luego tuve la suerte de poder comenzar con mi primer trabajo en un diario como La Nación. Me dio la oportunidad de aprender muchísimo. Seguí en este diario hasta que me sentí con la seguridad para intentar dar el paso de viajar y buscar la forma de trabajar para alguna agencia como corresponsal.

Mosaic: Fe, Eus o Viviendo en Bateys forman parte de algunos de tus proyectos personales. Nos gustaría que nos explicaras brevemente en qué consiste cada uno de ellos.

W.A.: A finales de 1998 decidí dejar el diario La Nación y comencé por Sudamérica. Quería conocer. Así que teniendo como tema un reportaje sobre fiestas religiosas fui recorriendo Brasil, Perú, Chile y Bolivia. En Bolivia me estaba quedando sin ahorros por lo que busqué trabajo en un diario local, La Razón. Estuve un mes y un amigo, Víctor -quien era fotógrafo de la AP y dejaba su puesto en Bolivia-, me ofreció reemplazarle dos meses hasta que llegara la fotógrafa nueva.

Al terminar los dos meses, justo se abrió el puesto de fotógrafo en Paraguay. Así que luego de 11 meses de haber salido de Buenos Aires estaba de vuelta pero con un billete a Paraguay, donde me quedé tres años. Viajando mucho. Cubría principalmente fútbol y política. Pero siempre me gustó también hacer historias, así que en mis ratos libres siempre trataba de hacer algunas historias. De esa búsqueda surgió el reportaje Eus. Trata sobre la vida diaria de transexuales y travestis en Asunción. El trabajo duró un año y medio.

Luego de tres años en Paraguay traté de trabajar como freelance en Buenos Aires y Madrid, pero no era nada fácil. Así que surgió la posibilidad de volver a la AP en República Dominicana, y teniendo en cuenta que comparte la isla con Haití, creí que era una buena oportunidad de trabajar haciendo cosas interesantes.

En Dominicana estuve viviendo por dos años y medio. Durante este tiempo cubrí la caída de Aristide en Haití, varios huracanes que dejaron miles de personas muertas… Durante un año y medio estuve haciendo el trabajo Viviendo en Bateys, que es sobre la inmigración haitiana en República Dominicana.

Lo decidí hacer, ya que esta población haitiana y dominico-haitiana en República Dominicana confronta una permanente ilegalidad que han “traspasado” a sus hijos e hijas, quienes no pueden obtener la nacionalidad dominicana debido a la interpretación restrictiva de las autoridades dominicanas del artículo 11 de la Constitución Dominicana (ART.11.- Son dominicanos: Todas las personas que nacieren en el territorio de la República, con excepción de los hijos legítimos de los extranjeros residentes en el país en representación diplomática o los que están de tránsito en él). Según esta ley, son hijos de “extranjeros en tránsito”, a pesar estos de haber estado viviendo en el país por más de tres generaciones, y habiendo nacido muchos en territorio dominicano. Consecuentemente, tienen denegados derechos fundamentales como la nacionalidad y el acceso a servicios médicos y a la educación.

Mosaic: La fotografía con la que ganaste la categoría Temas Cotidianos en la última edición de World Press Photo también es un proyecto personal sobre la violencia contra las mujeres en Guatemala. Tengo entendido que todavía está en fase de realización. ¿Hasta ahora cuántas fotografías componen la serie? ¿Piensas publicarla próximamente?

W.A.: Es parte de un proyecto más amplio que tengo sobre violencia contra las mujeres en varios países y continentes. Pero que por razones financieras lo tengo en stand by. Pero la parte de Guatemala sí la considero terminada, ya que luego con el dinero que gané en el World Press Photo volví en los meses de marzo y abril de 2007.

La serie en este momento tiene algo así como 50 fotos. Pero tengo editado en números menores. La serie que está en mi página web tiene 20. Finalmente he logrado publicar la historia en algunas revistas, proyectarla en Visa Pour L’ Image y en algunas exposiciones. Pero fue realmente muy difícil, ya que muchas publicaciones no quisieron publicarla por ser un tema terrible y porque consideraban que Guatemala “estaba muy lejos”.

Mosaic: Esta imagen muestra una escena terrible: el cadáver de Maira, una joven asesinada de 16 balazos, junto a un grupo de policías que recogen las pruebas del crimen. Según datos de la misma policía guatemalteca-publicados en el último informe de Amnistía Internacional-, en 2006 fueron asesinadas 580 mujeres en este país, pero solamente 6 personas fueron condenadas por estos crímenes. ¿Cuál es la historia detrás de esta fotografía? ¿Qué querías transmitir con ella?

W.A.: Mi concepción del reportaje era mostrar tantas facetas de la violencia contra las mujeres como pudiese. Y esta foto refleja o muestra la peor de todas, que es el asesinato. Y como bien dices en 2006 fueron asesinadas 580 mujeres, y desde el año 2000 van asesinadas más de 3400 mujeres, y las autoridades siguen sin reaccionar. Sólo buscan indicios en los cuerpos de las mujeres que justifiquen que es culpa de las víctimas que hayan sido asesinadas. Por ejemplo, si calzan sandalias son consideradas prostitutas, y por consiguiente la policía ya tiene el móvil de crimen…….y automáticamente nadie investigara más ese caso. Si tiene algún tatuaje serán consideradas mareras, y por consiguiente la policía ya tiene el móvil de crimen…y automáticamente nadie investigara más ese caso. Si tienen las uñas pintadas, también podrán ser consideradas prostitutas, y por consiguiente la policía ya tiene el móvil de crimen…y automáticamente nadie investigara más ese caso.

Y así, siempre, buscan cualquier indicio que culpe a la mujer de su propio asesinato. Esta es una de las razones por que las condenas por asesinatos de mujeres son tan bajas. Pareciera que es un tema que sólo le preocupa a las organizaciones feministas y a las de defensa de derechos humanos.

Mosaic: Pasando al tema de la fotografía digital, ¿qué equipo llevas en tus viajes?

W.A.: Uso dos cámaras y dos lentes. Trato de viajar liviano.

Mosaic: En estos años has presenciado el cambio de la fotografía analógica a la digital. ¿Cuáles crees que son las principales transformaciones que ha habido de un sistema a otro y cómo se reflejan en tu labor como fotoperiodista?

W.A.: Una de las grandes transformaciones de un sistema a otro son los tiempos de enviar fotos. Todo debe ser casi inmediato. Sucede muchísimo esto en deportes, donde luego de un gol durante una Copa del Mundo, menos de 5 minutos después los diarios pueden tener imágenes de esas acciones. Creo que a veces esto atenta un poco contra el fotoperiodismo, porque muchas veces no podemos trabajar tan profundamente un tema. Es por esto que siempre trato de hacer reportajes de forma paralela a mis trabajos para la prensa diaria.

Mosaic: ¿Es importante conocer el sistema analógico para desenvolverte en el entorno digital?

W.A.: No creo que sea necesario, pero sí creo que ayuda. Yo por ejemplo por más que las cámaras tengan cada vez más programas, normalmente uso los settings de exposición en manual. Sólo utilizo autofocus, pero no siempre, y muchas veces prefiero manual, así tengo mucho más control sobre lo que realmente quiero fotografiar y cómo quiero fotografiarlo. La cámara es una herramienta, no podemos dejar que ella haga todo.

Mosaic: Una de las características de este nuevo entorno es la evolución tan rápida de las tecnologías. ¿Cómo te mantienes actualizado en este contexto de nuevos modelos de cámaras digitales, de programas de retoque fotográfico o de nuevos formatos de imágenes?

W.A.: Normalmente sigo en el mercado las nuevas cámaras que salen o los nuevos programas. Pero realmente soy muy clásico: Photoshop y algún otro programa para organizar los archivos me son suficientes.

Mosaic: Otra de las características del entorno digital es la democratización de las nuevas tecnologías. Es la época en la que “todos somos fotógrafos” y los nuevos medios abogan por que nos convirtamos en “ciudadanos periodistas”. Es un fenómeno que comenzó con los atentados terroristas de Londres en 2005, en el que las imágenes fueron captadas con teléfonos móviles. También ocurrió lo mismo en el tsunami de Asia. Hoy en día en Irak, numerosas agencias de prensa han dejado de enviar corresponsales y han decidido entrenar a gente local para que cubra este conflicto. La ventaja es que estas personas hablan el idioma de la zona y tienen acceso a lugares a los que, probablemente, los periodistas occidentales no podrían entrar. ¿Qué opinas sobre este fenómeno? ¿Es una amenaza para los que se dedican profesionalmente al campo del fotoperiodismo?

W.A.: Para empezar puede ser que todos sean fotógrafos, pero no todos son fotoperiodistas. Y esa creo que es la gran diferencia. En cuanto a entrenar a gente local para que haga este trabajo, no creo que sea una amenaza, ya que esa gente local es tan buena y válida como cualquier otra. Tal vez ellas no han tenido la posibilidad de hacer este trabajo por diferentes razones, muchas veces es económica. Y no es una amenaza, para nada, sólo tienes que hacer buenas fotos y no estar pendiente de lo que hace el resto ni sentirte amenazado porque haya miles de fotógrafos. Finalmente lo bueno es poder ver y aprender del resto, y cuantos más haya mejor.

Mosaic: Un rasgo que observo en tus trabajos es que has cubierto zonas oscuras del mundo: lugares muy pobres, violentos, corruptos, que prácticamente no aparecen en los medios de comunicación. Para ti, ¿cuál es la labor de un fotoperiodista o reportero gráfico? ¿Es posible cambiar el mundo a través de la imagen fotográfica?

W.A.: No creo que haya cubierto zonas oscuras del mundo, sólo temas que no aparecen mucho en los medios de comunicación. Y creo que muchas veces nuestra labor esté en eso: en mostrar o intentar mostrar lo que muchos no quieren ver. No creo que sea responsabilidad de los fotógrafos cambiar el mundo, pero sí creo que es nuestra responsabilidad el tratar de mostrar y por consiguiente ayudar a que la gente comience a tomar conciencia y no crea que lo que les pase a otras personas no es su responsabilidad.

Mosaic: ¿Qué opinas sobre el estado actual del fotoperiodismo en España? Una tendencia que observo a nivel internacional es que Internet se está convirtiendo en la opción preferida por los fotoperiodistas para publicar trabajos que no tendrían cabida en los medios tradicionales.

W.A.: Creo que en España no se apuesta tanto por el reportaje gráfico, salvo algunas raras excepciones. Se apuesta más por lo reportajes pero que son fotografiados en forma de retratos. A mí en particular me gustan más los reportajes fotografiados a través de situaciones.

Creo que sí, Internet es la herramienta que tenemos ahora para poder mostrar nuestros trabajos, ya que basta con que tengas un diseñador o lo hagas tú mismo y consigas un espacio en Internet.

Mosaic: ¿Qué consejo darías a los jóvenes que quieran dedicarse al campo del fotoperiodismo o reporterismo gráfico?

W.A.: Que no inviertan tanto dinero en cámaras fotográficas caras y lo inviertan en reportajes interesantes. Una cámara cara no hace buenas fotos. Tengo un amigo que está haciendo reportajes con su teléfono móvil, y las fotos son realmente alucinantes.

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Walter Astrada

Walter Astrada (Buenos Aires, 1973) se dedica al fotoperiodismo desde hace 12 años. Ha trabajado para los diarios La Nación de Argentina y la Razón de Bolivia. En 1999 pasa a formar parte de la Associated Press en Paraguay. En 2003 trabaja para la misma agencia en República Dominicana y Haití cubriendo diversos eventos, como la caída de Aristide, varios huracanes y las elecciones presidenciales en varios países de esta región del Caribe. Paralelamente a su labor como reportero gráfico, Astrada ha desarrollado varios proyectos personales. Uno de estos trabajos que ha obtenido repercusión internacional ha sido el de la violencia contra las mujeres en Guatemala. La fotografía con la que ganó el premio en la categoría Temas Cotidianos en la última edición del concurso internacional World Press Photo forma parte de este último. Actualmente, Astrada reside en España y trabaja como freelance.