Universitat Oberta de Catalunya

Acceso a la cultura digital

La aparición de Internet y de la llamada Sociedad de la Información también ha supuesto una revolución en la manera que los ciudadanos acceden y disfrutan de la cultura. El acceso a la cultura por parte de los consumidores es más amplio, al mismo tiempo que los creadores pueden distribuir sus obras de una manera más barata y rápida.

Este cambio de paradigma hace que los modelos de negocios de las industrias culturales hayan quedado obsoletos en pocos años. La resistencia al cambio y la adaptación de estos grandes conglomerados mediáticos está suponiendo un enfrentamiento cada vez más directo con la sociedad civil.

Los lobbys culturales, amparados y promovidos por las sociedades de gestión de los diferentespaíses del primer mundo, están influyendo para que las nuevas normas y leyes de protección del copyright y de los derechos de autor sean cada vez mas restrictivas, suponiendo un recorte en las libertades civiles para acceder a la cultura, y en la posibilidad de que mercados emergentes en la distribución y consumo de productos culturales puedan desarrollarse, como es el caso de las tiendas online que no utilizan el soporte físico del CD para la distribución de música.

Las declaraciones de la Ministra de Cultura, Carmen Calvo, pretendiendo bajar el IVA de los formatos físicos de música y libros -discriminando incipientes modelos de negocios-, no significa que el acceso a estos productos “culturales” sea directamente más barato para los consumidores finales -la rebaja real estará en torno a los dos euros- sino que puede servir las discográficas para mejorar sus márgenes y mantener los precios con la excusa de la piratería. Al final no se beneficia a los ciudadanos-consumidores ni a los músicos, sino a las discográficas.

Cambios en los hábitos

Los cambios en la industria discográfica no sólo atañen a las grandes multinacionales, con la creación de nuevos modelos de negocio, si quieren sobrevivir: también deben darse cambios en la forma de desarrollar la creatividad musical.

Los consumidores han cambiado sus hábitos, ya no quieren un CD de audio con 12 canciones a 20 euros. Los jóvenes prefieren descargarse un par de mp3 de su grupo favorito porque el resto del álbum editado no les gusta. Para algunos músicos esto es una forma de sacrilegio, su obra sólo puede escucharse completa, en el orden que ellos han decidido, ya que compone un todo que incluye el libreto interior y el diseño de la carátula.

La diferencia entre un músico independiente y uno comercial es que el segundo tiene más medios económicos -¿y creativos?- por parte de la discográfica para hacer marketing y hacer sonar el tema.

Muchos músicos no entienden como pueden aprovechar Internet para promocionar sus obras, como hace el grupo catalán Lamundial.net, y ven a la red como el gran enemigo, normalmente por desconocimiento del medio.

Por otra parte, las quejas principales de los músicos independientes radican en que los medios de comunicación públicos no promueven a los músicos que está fuera de los circuitos comerciales.

Canon a los soportes digitales

La remuneración de los autores es la argumentación principal de las sociedades de gestión para justificar acciones como el canon impuesto en España a los CDs, y que quieren hacer extensivo al resto de soportes digitales.

Este canon se basa en la remuneración por copia privada que la Ley de Propiedad Intelectual permite que recauden las sociedades de gestión, basadas en el concepto de que la copia privada realizada supone una perdida económica para los autores.

No está demostrado que la utilización de estos soportes sea en su mayoría para la copia de material protegido con copyright. Los soportes digitales son usados para multitud de acciones que nada tienen que ver con este supuesto, ya que el almacenamiento de bits es usado en la vida diaria de las personas, desde fotografías familiares a copias de seguridad de datos en las empresas.

La democratización que supone el que cualquier persona pueda dar a conocer su obra a bajo coste abre un nuevo abanico de posibilidades para los creadores culturales que ya no sólo buscan una remuneración económica, sino otros aspectos que no son recogidos por las actuales leyes de Propiedad Intelectual, como la posibilidad de compartir su obra en otras condiciones o de regalarla directamente.

Copia Privada y Piratería

“La falacia del joyero” es otras de las argumentaciones para criminalizar a los usuarios de Internet. Ésta consiste en asegurar que bajar un disco de Internet es como robar en unos grandes almacenes. La digitalización de la cultura hace que este concepto antagónico desaparezca, ya que con la digitalización obtengo dos copias idénticas al contrario que si te cojo el reloj, te quedas sin reloj.

Recientemente, un estudio realizado por las universidades de Harvard y Carolina del Norte concluye que las redes ‘peer to peer’ tienen una incidencia mínima sobre la venta de discos:

“Hemos concluido que el intercambio tiene únicamente un efecto limitado en la venta de discos”, afirma el estudio, que explica que “la mayoría de los usuarios son personas que no habrían comprado el álbum aunque no existiese el intercambio de archivos” en Internet.

Las Sociedades de Gestión rechazan estos estudios, ya que para ellos copia bajada es sinónimo a copia no vendida.

En España, la descarga, copia de un original o copia de copia (exceptuando el software con copyright), cuando se hace para uso privado y sin finalidad de lucro, es legal según la legislación vigente de la Ley de Propiedad Intelectual (artículo 31.2 LPI).

No se puede hablar de piratería metiendo en el mismo saco la situación del “top manta” con las descargas privadas en Internet, ya que la venta de material con copyright está recogido como delito tipificado en el código penal.

Tampoco se puede comparar la situación de EEUU y otros países con España, ya que el concepto de copia privada no está contemplada en sus leyes.

Hay que escuchar a la sociedad

Toda estas declaraciones forman parte de una estrategia para confundir a la sociedad española de cara a la discusión sobre la futura nueva Ley Propiedad Intelectual. No hay que reeducar a la sociedad como argumentan estos lobbys culturales, hay que saber escucharla.

Actualmente en España, la incidencia que la industria de la cultura y del ocio tiene en la economía española -que genera anualmente unos 3 billones de las antiguas pesetas- se basa en modelos de negocios arcaicos y difícilmente sostenibles.

Por tanto, políticamente cualquier nueva ley siempre irá en beneficio del sector, ya que genera unos ingresos que “teóricamente” son inversión en el país y generadores de riquezas.

El artículo 44.1 de la Constitución española dice textualmente “Los poderes públicos promoverán y tutelarán el acceso a la cultura, a la que todos tienen derecho.”

La Sociedad de la Información y del Conocimiento también es la sociedad participativa y activa en la cultura. Como en la prehistoria, gracias a las nuevas tecnologías cualquiera puede crear y tener la oportunidad que a bajo coste su comunidad acceda directamente a su obra, sin intemediarios y sin tener que utilizar arcaicas leyes de copyright para la protección de sus obras.

Para las industrias culturales y sociedades de gestión el control de los contenidos en Internet, para gestionar los derechos de autor derivados de los mismos, es el eje principal de sus inversiones en I+D. Si controlan la cadena de creación artística digital pueden gestionar más eficazmente y en tiempo real los ingresos derivados de cada uno. Los micropagos por visión y la fecha de caducidad en los productos culturales consumidos son nuevos conceptos que pretenderán implantarse próximamente.

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Acerca del autor

Desde 1998, Antonio Delgado (Jerez, 1974) se dedica profesionalmente a la realización de proyectos de Internet. Ha trabajado en el Festival de Cine Iberoamericano de Huelva como responsable de Internet y en Ondaluz TV, que se ha convertido en una de las primeras experiencias audiovisuales en la red realizadas en España en el año 2000. En 2004 fundó la empresa Delgado & Barrera SLNE dedicada a la realización de trabajos digitales para compañías e instituciones. Entre 2005 y 2006 fue jefe de proyectos del Grupo Vocento. Asimismo es fundador de diversos trabajos para la web como Buscacine, Filmica o Vistoentv.net. Desde 2001 mantiene el blog Caspa TV dedicado a medios de comunicación y sociedad.