Universitat Oberta de Catalunya

Entrevista a Luthiers Drapaires

Luthiers Drapaires

Luthiers Drapaires es un grupo de reciclaje creativo de desechos tecnológicos. Su trabajo es fruto de un proceso de investigación, reciclaje y re-utilización de desechos. Después de visitar y recoger aparatos y materiales en los puntos limpios, extraen los componentes electrónicos, mecánicos o constructivos que pueden ser útiles en la confección de instrumentos musicales, y comienzan un proceso de trabajo que incluye el prototipado electrónico, el diseño de sistemas mecánicos o la búsqueda acústica, y con un poco de ingenio pueden llegar a transformar los desechos en instrumentos y autómatas musicales.

Los Luthiers Drapaires son David Sarsanedas, Olga Solà, Xavier Viadé, Irma Vilà y Santi Vilanova, con la colaboración de Helena Rodríguez.

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¿Cómo surge la idea de crear el grupo? ¿Podéis explicarnos de dónde viene vuestro nombre?

El proyecto nace en 2009 a raíz de un taller organizado por el BÒLIT, el Centro de Arte Contemporáneo de Girona, con la intención de crear una orquesta de instrumentos reciclados. La directora por aquel entonces, Rosa Pera, invitó a dos miembros de Telenoika (una asociación muy activa y reconocida de Barcelona dedicada a la creación audiovisual – entrevista a Telenoika -) para impartirlo, pero desde el primer momento hubo mucho feeling entre profesores y alumnos, de forma que terminamos mezclando los roles. Se hizo una primera presentación en público de los resultados del taller en el Cine Truffaut de Girona. Luego nos contactaron del festival Sonar, que viendo las posibilidades del proyecto nos invitó a participar en la edición que estaba por venir para mostrar nuestros instrumentos en la exposición Sonarmática. Y a partir de aquí empezaron a venir propuestas de centros de arte, festivales, etc.

Un luthier es como sabemos alguien que construye instrumentos, y “drapaire”, en catalán, significa “chatarrero”. Así pues, de ese primer taller con visita a la chatarrería incluida surgieron los Luthiers Drapaires, los “Luthiers Chatarreros”! 

El grupo estará compuesto por diversas personas provenientes del mundo del arte, la informática o la música ¿Cuántas personas formáis parte del grupo en la actualidad y qué tipo de roles desempeñáis?

Si, somo cinco componentes.

David tiene una formación musical, en electrónica y programación completamente autodidacta. Forma parte de la Orchestra Fireluche, un grupo que desde hace años se dedica a tocar con instrumentos poco habituales, inventados y del mundo, con el que ha grabado 4 discos. Es cofundador del festival FADE de arte digital y música electrónica de la Cellera de Ter.

Santi es diseñador de formación, músico y programador. Centra su actividad de investigación en el ámbito de la interactividad física, la música y sus relaciones formales y conceptuales con la imagen. Desarrolla proyectos artísticos basados en la programación de software, el diseño interactivo y la investigación sonora. Forma parte del estudio de investigación audiovisual Playmodes. Actualmente es profesor en distintas universidades catalanas en materias relacionadas con el diseño interactivo y la creatividad audiovisual.

Olga más en la línea del arte sonoro, recorre el camino entre el estudio de las cualidades del sonido, tanto en su vertiente musical como en su expresión a través del lenguaje, con ayuda de su formación psicológica-psicoanalítica. Co-dirige Espai Tònic | Centro de Investigación Artística, en el Empordà. En el grupo se encarga de idear y fabricar soportes para los instrumentos tanto a nivel estético como buscando materiales afines y con posibilidades acústicas. También se encarga de la Web del grupo.

Xavi artista visual multidisciplinar dedicado a la creación audiovisual y de sistemas interactivos. Interesado también en el campo de la robótica y la electrónica. Ha realizado varias piezas de teatro y danza interactiva, instalaciones audiovisuales, performances y video-danza. Dentro del grupo tanto toca temas de programación, de electrónica como de composición musical.

Irma viene del mundo del comisariado de arte y nuevos medios. Se encarga más de los temas de producción y gestión de bolos, talleres o exposiciones. Tiene un background de física, ingeniería multimedia y música tanto clásica como jazz. Actualmente compagina sus proyectos de comisariado con su labor de profesora en el Grado de Multimedia y el Grado de Diseño y Creación Digitales de la UOC.

El reciclaje con fines creativos ya fue introducido en el mundo del arte desde las vanguardias de principio del siglo XX. En este caso vosotros le dais un nuevo enfoque crítico más allá de lo estético. ¿Tenéis referentes en cuanto a artistas o movimientos de vanguardia concretos que os hayan inspirado?

A nivel de influencias directas está la vieja guardia de Fluxus, Name June Paik, etc., además de todo el movimiento hacker y maker que actualmente se encuentra en Internet.

Y sí, es cierto que hay un claro componente crítico en nuestro discurso, pero también damos mucha importancia a la fuerza estética de la propuesta, sea visual o sonora. De hecho intentamos casar las dos vertientes, haciendo que una complemente y potencie a la otra.

Hablando de vuestro proceso. ¿Cómo afrontáis el proceso creativo? ¿Empezáis vuestra búsqueda con una idea preconcebida de cómo sería la nueva pieza o  por el contrario es un trabajo más de intuición en función de los materiales de los que disponéis en un determinado momento?

Ambas cosas. A veces entramos en una “deixalleria” (un punto de reciclaje) a la búsqueda de un aparato concreto para desmontarlo y construir algo que ya hemos planeado, pero otras veces vamos sin ideas preconcebidas, dejándonos sorprender. Entonces es como si pasaran los Reyes Magos y las ideas fluyen solas!

Otras veces se ha pedido permiso a los ayuntamientos para que nos den acceso a la “deixalleria”, aunque al ser empresas privadas no es algo que consigamos muy fácilmente, y entonces es una sorpresa lo que nos podemos encontrar, por una parte escogemos objetos por estética, abrimos a buscar componentes, o los buscamos por su sonoridad.

"Juguetes modificados"

“Juguetes modificados”

Por ejemplo, dos instrumentos como el “Perculator” y el “Tubófono” fueron resultado de una idea preconcebida. Hacía tiempo que teníamos en mente fabricar un instrumento de percusión robotizado, de manera que necesitábamos solenoides. Así pues, empezamos a abrir tostadoras, disqueteras y todo lo que nos imaginábamos que podía contener electroimanes. Una vez los tuvimos, surgió la idea de percutir sobre tubos de metal afinados, así que nos hicimos con un montón de tuberías de las que se usan para el deshecho de los orines de cerdo (vale decir que esta vez los compramos en la ferretería del pueblo), las afinamos modificando su longitud y jugando con distintos diámetros, los colgamos de una estructura… y surgió el “Tubófono”.

El “Perculator” es un instrumento parecido, aunque más pequeño y manejable, que surgió aprovechando los trozos que no usamos para construir el Tubófono y que suena como una caja de ritmos.

"Perculator"

“Perculator”

El “Guitarbot, en cambio, es un instrumento que surgió para dar salida a los motores que, sin saber muy bien por qué, habíamos ido extrayendo de batidoras y maquinillas eléctricas de depilación. Pensamos que algo que da vueltas puede muy bien hacer sonar una cuerda de guitarra, así que los acoplamos a un cajón de madera sacado de una mercería, et… voilà!

"Guitarrbot"

“Guitarrbot”

Otro componente que nos llevó lejos fue la electroválvula de una cafetera que nos encontramos por la calle, y que, después de diversos intentos fallidos, acabó por convertirse en el corazón del “Hidrófono, una curiosa caja de ritmos basada en la caída de gotas y chorros de agua controlados por un microprocesador. Físicamente, al instrumento lo completa un pequeño esqueleto de hierro, una gran botella de vidrio, el recipiente donde cae el agua, un mecanismo para reaprovecharla, un piezoeléctrico impermeabilizado para poder recoger el sonido y unos pequeños altavoces multimedia.

Reciclais diversos elementos mecánicos que requerirán sus respectivos circuitos y controladores. ¿Qué tipos de frameworks de programación o técnicas de diseño utilizáis y porqué?

A nivel de programación usamos básicamente Arduino y Max, y a nivel de microcontroladores, aparte de Arduino, hemos empezado a experimentar con las placas Raspberry.  

Tanto Arduino como Processing o Raspberry, para citar sólo tres plataformas, encajan perfectamente en un movimiento que podríamos llamar de conocimiento libre, en el que los usuarios comparten ideas, sketches y proyectos de manera desinteresada, muchas veces a través de Internet. En estos últimos años, la existencia de estas interfaces y la manera cómo los usuarios se relacionan entre ellos ha provocado una verdadera revolución, ofreciendo a cualquier persona mínimamente interesada en el mundo de la programación y la electrónica creativas, posibilidades que hasta hace poco estaban solamente al alcance de ingenieros de carrera. Los utilizamos porque son de código libre y están llenos de posibilidades a la hora de compartir y buscar información sobre cómo sacarles el máximo rendimiento. Son nuestro pequeño granito de arena en frente a la privatización del saber.

¿Cómo funciona el proceso de investigación acústica que lleváis a cabo en cada proyecto?

Podríamos decir que hay dos tipos de instrumentos: los electrónicos, para los que usamos equipos de música antiguos o pequeños altavoces de ordenador, y los electroacústicos.

Obviamente estos últimos son los que más juego dan a nivel de experimentación sonora, ya que nos obligan a probar con distintos tipos de cajas de resonancia, (de madera, de plástico, porcelana, etc.), de percutores (solenoides, martillos, gotas de agua, etc.) y de materiales sobre los que percutir (cuerdas rotas de guitarra, maderas, tubos de metal, recipientes con líquido, etc.) hasta dar con lo que buscamos.

En referencia al método de composición, podríamos decir que hay tres modalidades distintas: las composiciones creadas a partir de partituras relativamente estándard, las composiciones en base a algoritmos (de forma que, a partir de ciertas leyes rítmicas y armónicas preestablecidas se crean continuamente nuevas piezas) y las que se basan directamente en la improvisación, el caos y en la búsqueda del acople.  

Disponéis ya de muchos instrumentos y de diversa tipología. ¿Tenéis predilección por alguno en concreto? ¿Nos podríais explicar su funcionamiento desde un punto de vista tanto del diseño, desarrollo e interacción del usuario?

La forma más fácil de clasificar nuestros instrumentos es dependiendo de si permiten o no la interacción con el público.

De entre los que sí la permiten, uno de los que mejor funciona es la “Máquina del Amor, un aparato construido con dos antenas de alta tensión sacadas del taller de una antigua fábrica de hilo, un radiocassette ochentero tamaño XXL, una post de planchar y un oscilador sin resistencia que necesita de dos personas que se toquen entre ellas para funcionar. Dependiendo de la superficie de piel en contacto, de la presión y del grado de humedad de los cuerpos se produce un sonido más grave o más agudo. Así pues, es fácil adivinar el porqué de su nombre….

"La Máquina del Amor"

“La Máquina del Amor”

Y de entre los instrumentos autómatas, podemos hablar del “NoSignal_25, una enorme matriz de 25 monitores de tubo que reproducen de forma sincronizada audio y patrones visuales muy en la línea de las primeras consolas de videojuegos; este es un instrumento de gran impacto, por su volumen, por su ritmo, es altamente estético.  

"NoSignal_25"

“NoSignal_25”

También tenemos el “Hidrófono, que vendría a ser como más romántico, más fino, más de ensueño ya que a partir de una pequeña caja de ritmos de gotas de agua construida con dos recipientes, una electroválvula y un micrófono sumergible creamos sonoridades tratadas con bastante eco, como provenientes de debajo del mar o reproduciendo la sensación de alguna profunda cueva.

"Hidrófono"

“Hidrófono”

El “Tubófono, fabricado con doce tubos para la expulsión de orines de una granja de cerdos cortados a medida sería el que nos llevó un largo estudio de la física del sonido pues nos costó mucho afinarlo cortando tramos los tubos para que sonaran a una escala musical concreta. La sonoridad de los tubos responde a una ley donde no solo tiene en cuenta la largada del tubo, sino que evidentemente el diámetro del mismo observando que para pasar de una nota a otra debíamos cambiar completamente de diámetro y cortar a una altura que en principio parecía desafiar todo sentido común… toda una experiencia. 

"Tubófono"

“Tubófono”

Finalmente tenemos los “Osciloscopios hechos con televisores antiguos modificados y que permiten visualizar la onda de sonido de cualquier instrumento o grabación previa que le conectemos. La verdad es que todos y cada uno de los instrumentos es un nuevo campo de estudio y propuesta estética que nos reta a improvisar, a buscar información y a aprender sobre la marcha.

"Osciloscopios"

“Osciloscopios”

Una vez tenéis acabados los instrumentos imagino que los hacéis sonar. ¿Cómo suenan?

La verdad es que la propuesta es siempre bastante free, y la puesta en escena varía bastante dependiendo del encargo: un taller, una instalación interactiva o un concierto de autómatas.

En el primer caso ayudamos a los participantes a construir su propio el instrumento y a sacarle el máximo jugo posible. En el segundo caso dejamos los aparatos a merced del público para que experimenten ellos mismos y, en los conciertos, descargamos todo el arsenal en un escenario, lo sincronizamos y mezclamos las explicaciones didácticas con la música.

¿Lo que hacéis por lo tanto es un proceso de investigación, desarrollo y composición? ¿Qué tipo de difusión hacéis de vuestro trabajo?

Sí, podemos decir que hacemos el ciclo completo.

Y a nivel de documentación y difusión, mantenemos un archivo bastante completo con nuestras actividades e instrumentos, pues tratamos de documentar al máximo todas nuestras actuaciones tanto con fotografías como vídeos, así como registrar todo el proceso y documentar la investigación. También hacemos difusión en nuestra web y en redes sociales.

Además, como buenos defensores del open software y open hardware que somos, también publicamos los esquemas y códigos, de forma que quien los necesite pueda usarlos sin ningún tipo de problema.

¿Conocéis otros colectivos a nivel local o internacional que estén trabajando también en la creación de instrumentos o dispositivos audiovisuales?

La relación con el universo Telenoika ha sido siempre y continúa siendo muy intensa. Se trata de un pequeño polo de atracción alrededor del cual se junta mucha gente interesada en este tipo de propuestas, que organiza talleres y cursos, conciertos audiovisuales, etc. Aparte la comunidad y la cantidad de proyectos que existe en Internet es simplemente imposible de cuantificar, con ideas interesantísimas que no dejan de sorprenderte. Pero así de los más conocidos podríamos decir que Cabo San Roque, Mayumana, Pascal Comelade y Laboratorio 118 siguen una línea bastante similar en algunos aspectos y que puede servir de inspiración entre unos y otros.

A medida que pasa el tiempo, aparecen más voces que claman por un desarrollo sostenible, en ese sentido el e-waste es un gran problema a abordar y por lo tanto, iniciativas como la vuestra pueden ser un buen paso hacia la sensibilización sobre este tema ? ¿Cómo abordáis este tema?

No hay duda que somos hijos de la abundancia tecnológica, y ojalá nuestro trabajo pueda ayudar a mentalizar mínimamente a los chavales y a la gente que acude a nuestros espectáculos de la locura que estamos cometiendo con los recursos del planeta.

Los niños y niñas deberían visitar granjas y chatarrerías. Vivimos en un mundo que la publicidad nos pinta de color rosa mientras nos esconde lo que ocurre detrás del escenario. Se nos induce a consumir, pero siempre ocultando el origen de lo que consumimos o el destino de los desechos que generamos. Mal vamos si no somos capaces de cambiar de dirección.

¿Qué tipo de feedback habéis experimentado con el público que acude a ver vuestro trabajo?

Muchas veces la reacción es de asombro, y muchas veces el asombro se produce simplemente cuando la gente empieza a entender algo que antes pensaba que era muy complicado y ve que realmente no es así.  A partir de aquí se convierte en una cosa divertida, donde cualquiera puede aportar sus ideas. Asombro y risas, y normalmente por este orden.  

¿Cómo ha sido vuestra trayectoria desde vuestros comienzos hasta la actualidad? ¿Y cuáles son los planes de futuro que tenéis para el grupo y para vuestros instrumentos?

Desde el principio, Luthiers Drapaires ha sido un proyecto que ha funcionado muy bien, tanto para escuelas, festivales o para auditorios con la gente sentada. Seguramente el hecho de que la propuesta sea muy elástica y pueda adaptarse fácilmente a cualquier tipo de demanda ha ayudado a eso. Hace poco por ejemplo estuvimos en Espai Tònic, presentando una exposición retrospectiva de estos siete años.

Vivimos la experiencia de una forma relajada, creando nuevos instrumentos sin las prisas de ningún calendario, acudiendo a citas, potenciando el contacto con escuelas y centros educativos y sobretodo disfrutando al máximo, desmontando y volviendo a montar cacharros como niños que juegan a ser inventores!

Luthiers Drapaires

Luthiers Drapaires es un grupo de reciclaje creativo de desechos tecnológicos que quiere hacer una contribución a la sostenibilidad medioambiental proponiendo métodos creativos de reutilización de los desechos, favorecer la reducción de las dinámicas de consumo en tiempos de crisis dando nueva vida a los trastos viejos y compartir los conocimientos necesarios que permiten reparar, reciclar y reutilizar el desecho. Los Luthiers Drapaires son David Sarsanedas, Olga Solà, Xavier Viadé, Irma Vilà y Santi Vilanova, con la colaboración de Helena Rodríguez.

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