Universitat Oberta de Catalunya

Redes sociales, periodismo y revoluciones

1. Introducción: redes y revueltas sociales

El año 2011, que dejamos atrás hace menos de un mes, fue un año más bien convulso. El descontento general que la sociedad no sólo en España sino en todo el mundo, viene viviendo desde hace años explotó como nunca antes lo había hecho. A principios de 2011 tuvo lugar la llamada Primavera Árabe, una serie de revoluciones populares en los países árabes (especialmente en el norte de África) sin precedentes algunos que se fundamentaron en un reclamo democrático y una mejora de las condiciones de vida. En la Primavera Árabe se inspiró el movimiento 15-M o movimiento de los “indignados” (nombre tomado del manifiesto de Stéphane Hessel, ¡Indignaos!), nacido en la plaza del sol de Madrid el día 15 de mayo, si bien comenzaron a nacer los primeros antecedentes los meses previos. El 15-M pronto se propagó por toda España, se contagió incluso a otros países de Europa y cruzó posteriormente el charco hasta llegar a los Estados Unidos, donde un grupo de jóvenes decidió acampar en Wall Street, siguiendo el ejemplo español, para quejarse por la dura situación social de su país.

Durante el año 2011 también hemos sido testigos de otros acontecimientos históricos. La muerte de Bin Laden, sin ir más lejos, copó durante semanas las portadas de periódicos de todo el mundo. La fotografía de su cadáver dio la vuelta al planeta y pudimos ser testigos incluso de los rostros del equipo de Obama siendo espectador directo del asesinato. También el movimiento de indignados logró ponerse de acuerdo para organizar una manifestación internacional el día 15 de octubre: más de 160 ciudades en todo el mundo se movilizaron para pedir un cambio mundial y una democracia real.

¿Qué tuvieron en común todos estos acontecimientos que se convirtieron probablemente en los más importantes del pasado 2011? Pues que la mayoría fueron organizados, seguidos, opinados y debatidos a través de Internet, más en concreto, a través de las redes sociales. Éstas se han convertido en los últimos tiempos en una herramienta indispensable para manejar la información, pese a que en las facultades de periodismo todavía no se estudian como tal. Lo que está claro es que en un momento en que la ciudadanía desconfía por completo del poder político y de los medios de comunicación tradicionales, ésta busca, a su vez, otras formas de informarse y también otros canales donde se siente más y mejor escuchada. Las redes sociales (Twitter y Fcebook, esencialmente), como ya hemos visto, y también otros periódicos online que actúan como contrapoder y reivindican una información alejada de los poderes políticos, se han convertido en un recurso indispensable para el ciudadano inquieto que no se conforma con lo que le cuentan desde arriba. Internet y sus herramientas se irguieron en los últimos tiempos como los medios más democráticos y libres a los que la ciudadanía puede optar, si bien, hay que matizarlo, el fantasma de la censura también está muy presente en la red, como prueban la cantidad de cierres de webs que están teniendo lugar.

2. Twitter y Facebook: nuevas formas de organización

Las redes sociales no sólo han sido claras protagonistas de los levantamientos del pueblo durante la Primavera Árabe, sino que además los mismos periodistas se han valido de ellas para estar informados de lo que sucedía minuto a minuto. «El papel de las redes ha sido para organizar manifestaciones, coordinar, denunciar y dar informaciones a los periodistas. En algunos países en los que las cadenas no pueden llegar ni los corresponsales trabajar, reciben ahora imágenes de teléfonos móviles, como vimos con la muerte de Gadafi. Es un aspecto nuevo que marca la prensa. Puede ser beneficioso algunas veces, otras no porque no es profesional», explicaba el periodista y sociólogo marroquí Younes Mjahed en una entrevista para ‘La Voz de Galicia’ [1]. Como dice, antes de Internet ya existían revueltas sociales, pero ahora «nadie puede controlar las redes sociales, elemento nuevo en la era actual». Esto, evidentemente, no quiere decir que la información que recibimos a través de Internet sea pura y transparente al cien por cien. La censura sigue existiendo, ya lo hemos dicho, pero lo que las redes sociales abrieron durante la Primavera Árabe y posteriormente durante el 15-M fue la posibilidad de una organización social al margen del poder. Además, los periodistas, puesto que no podían entrar en muchos de estos países donde estaban teniendo lugar las revoluciones (y quienes estaban dentro fueron censurados), se informaban a través de lo que el ciudadano de a pie contaba en la red. Si bien debemos tener en cuenta que la magnitud de las revueltas de indignados no ha sido la misma que las que tuvieron lugar en los países árabes, sí creo que se puede decir que, durante el 15-M, ocurrió algo parecido a lo de los países árabes. Éste fue el mensaje que recibí la noche del día 17 de mayo en Facebook. Fue enviado a otras 65 personas más y yo se lo reenvié a otras 31.

(Las cruces y espacios en blanco obedecen al respeto por la privacidad de los perfiles de los usuarios)

Por supuesto, ya que el 15-M se fijó en la Primavera Árabe y comenzó a tomar las plazas de distintas ciudades de España, imitando la manera en que se había tomado meses antes la plaza Tahrir en Egipto, no pudo dejar de lado al Twitter. Si hace años, durante las manifestaciones contra el desastre ecológico del Prestige en 2002 y la guerra de Irak en 2003 , la ciudadanía se convocó a través de SMS en sus teléfonos móviles, en 2011 lo hizo a través de las redes sociales, especialmente a través de Twitter y a través también de menos caracteres: 140 frente a los 160 de posee un SMS. Hasthtags como #15M, #democraciarealya, #nolesvotes, #tomalacalle y el célebre #sinmiedo (tras el violento desalojo por parte de los mossos d’escuadra en plaza catalunya el 27 de mayo) fueron algunos de los más importantes. A través de estos hashtags se podía evaluar cuáles eran los temas que más interesaban a los ciudadanos en un determinado momento y, sobre todo, cuáles eran sus opiniones mayoritarias al respecto. La siguiente gráfica muestra cuáles fueron los hashtags más comentados en relación al 15-M en el período que va desde febrero a junio de 2011.

(Imagen extraída de blog.meneame.net)

Y, además, las asambleas diarias que había en las plazas eran retransmitidas en directo a través de Twitter y Facebook (bien con comentarios o con vídeos en directo), de manera que quien no había podido asistir podía enterarse de lo que estaba pasando minuto a minuto. El artículo “Maig del seixanta-tweet” desarrolla más en profundidad esta idea que aquí he mencionado, al equiparar nuestra idea tradicional de barrio con la red y al declarar Twitter como la asamblea del 15-M [2].

3. El periodista ciudadano y los nuevos mass media alternativos

Como ya he dicho, una nueva forma de organización social estaba naciendo. Los periodistas sabían que si querían saber qué estaba pasando de verdad entre los ciudadanos debían controlar las herramientas que ellos utilizaban. Fue así como se consolidó, a mi parecer, una figura que, si bien ya existía, puso más aún de manifiesto su papel clave en la sociedad: el periodista ciudadano (si bien, y esto es algo que debemos tener muy en cuenta, este tipo de periodismo nunca debe sustituir al del oficio del periodista, presuponemos que dotado del grado de interpretación, profundización y contextualización de una realidad constantemente cambiante). «Durante los últimos meses de 2010, los tunecinos capturaron imágenes de las protestas y la opresión del gobierno y los compartieron con miles a través de Facebook, YouTube y Twitter. En pocas semanas, protestas similares surgieron en Egipto, Libia y otros países árabes, dando origen a la primavera árabe», escribe la fotoperiodista Anne Medley [3]. Poco a poco se fueron construyendo organizaciones como Tunisian Pacte, formada tras la revolución en Túnez para ayudar a construir una sociedad democrática y defender los valores del periodismo ciudadano y la libertad de expresión, o Somalia Speaks, lanzada por la cadena de televisión árabe Al Jazeera con el objetivo de dar a conocer las historias de los ciudadanos somalíes que no llegan a los medios a través de SMS [4].

También en España el movimiento de indignados comenzó a recelar de los medios de comunicación tradicionales. Fueron muchas las críticas sobre el tratamiento que éstos, mayoritariamente, hicieron del 15-M, y fue por ello que la ciudadanía comenzó a echar mano de medios alternativos que llevaban tiempo en la red y que fueron ganando peso en un momento en que la credibilidad de los más fuertes comenzaba a tambalearse. Webs como ‘Kaos en la red’, ‘Rebelion.org’, ‘Cuarto poder’ o ‘Periodismo Humano’ se hicieron eco de las protestas que estaban teniendo lugar en nuestro país, si bien seguían cediéndoles espacio a otros acontecimientos que sucedían también fuera de nuestras fronteras. Con motivo del 15-M nació en Barcelona el proyecto Reset, un medio de comunicación digital que se declara «independiente, participativo y multimedia», puesto en marcha por estudiantes mayoritariamente de periodismo y comunicación audiovisual (su web todavía está en construcción). Pero frente a estas formas nuevas de comunicación, los indignados también se sirvieron de medios más antiguos utilizados ya en el pasado. Me refiero a la distribución de panfletos y noticiarios, que facilitaron la organización y la convocación de manifestantes.

(Imagen extraída de democraciarealyalapalma.blogspot.com)

Es decir, a los medios de comunicación tradicionales (los cuales, mejor o peor, también se hicieron eco del 15-M) se les sumó el valorado trabajo de medios de comunicación alternativos que ya existían, otros que fueron creados en el seno de las revueltas y, por supuesto, los más clásicos y antiguos de todo. Y aparte del ya dicho, ¿qué papel jugaron las nuevas tecnologías en todo esto? Es fácil: nunca una revuelta social había tenido semejante registro documental. Gracias a las nuevas tecnologías, todo lo que estaba sucediendo estaba a la vez siendo registrado. El poder documental del 15-M (recordemos que en las plazas se llegaron a formar verdaderas salas de informática donde se trabajaba con ordenadores, discos duros, memorias usb, cámaras fotográficas y de vídeo, altavoces, micrófonos, equipos de sonido, etcétera) es mucho mayor que el de revoluciones que la precedieron, como por ejemplo la de Mayo del 68.

(Imagen extraída de flickr.com/photos/acampadabcnfoto)

Las revoluciones sociales que están sucediendo en España y en otros países de distintas partes del mundo van parejas a una revolución en la manera en que hasta hace poco concebíamos la información y sus herramientas. En un momento en que tantos medios de comunicación están cerrando (no porque no hagan falta, que todo lo contrario, sino por problemas económicos o de financiación), es muy significativo que otros tantos estén proliferando de la manera en que lo están haciendo. No creo que el periodismo esté perdido, sí creo que es una buena oportunidad para aprovechar de manera lúcida esta readaptación que nuestro oficio está experimentando (es interesante, a este respecto, consultar el blog Periodistas21 de Juan Valera, periodista y consultor de medios).

3.1. El asesinato de Bin Laden

Quisiera en esta experiencia dedicar un pequeño espacio a hablar sobre la manera en que se retransmitió el asesinato de Bin Laden el pasado 2 de mayo de 2011. Este acontecimiento, lo sé, poco tiene que ver con el tema de las revueltas sociales del que he venido hablando, sin embargo de nuevo en él fue protagonista una figura de la que ya hablé anteriormente: el periodista ciudadano [5]. «En la era de Internet, la acción militar más importante de la última década ha sido retransmitida… en directo. Eso sí, el periodista ciudadano que lo hizo no tenía ni idea de lo que estaba haciendo», escribió Pablo Pardo en ‘El Mundo’ a colación del asesinato del terrorista islámico. En efecto, Sohaib Atar, cuyo perfil en Twitter es @Reallyvirtual, se dedicó a ir contando las cosas extrañas que estaban pasando ese día en Abottabad, pueblo en el que casualmente, y sin él saberlo, estaba escondido el hombre más buscado de la tierra y cuya cabeza se llegó a convertir en una verdadera obsesión para los Estados Unidos. Ese hombre era Osama Bin Laden, principal responsable del atentado del 11-S.

Como narra Pablo Pardo, el twittero colgó la madrugada del lunes 2 de mayo el siguiente comentario:  «Un helicóptero en el aire, cerniéndose sobre Abottabad a la una de la madrugada. Es raro». Después, empieza a bromear: «Lárgate helicóptero, antes de que agarre mi matamoscas gigante». Los siguientes tweets los reproduzco a continuación:

«Una gran explosión hace temblar las ventanas. Es en el cuartel de Abottabad. Espero que no sea el inicio de algo malo»

«OMG [una abreviatura que significa Oh, Dios mío]. Explosiones en Abottabar. Espero que todos estéis bien»

«El Ejército ha acordonado el área del accidente y está haciendo registros casa por casa»

«Dos de los helicópteros que iban con el que se estrelló eran Cobras extranjeros, y se han ido»

(…)

«Necesito dormir. Sé que Osama necesitaba elegir un día para morir pero ¿tenía que ser hoy?»

Sohaib Atar colgó más tweets ese día, los mostrados son solamente algunos. Esa misma noche escribió en su blog (el cual llevaba diez meses sin actualizar): «Yo soy el tío que twitteó el raid contra Osama sin saberlo».

Pablo Pardo acaba su artículo diciendo que, según las declaraciones de Atar, la operación contra el fundador de Al Qaeda fue más grande y probablemente llevó más tiempo del que la versión oficial da a entender. «De sus afirmaciones parece deducirse que las Fuerzas Armadas paquistaníes jugaron un apoyo decisivo en la misión. En todo caso, y pese a sus quejas por el interés de los periodistas, a las 9 de la mañana del lunes seguía twitteando», escribe el periodista.

(Imagen extraída de turnstylenews.com)

Recordemos que mientras esto estaba ocurriendo en Twitter, los miembros del gobierno de los Estados Unidos estaban siendo espectadores en directo de la operación llevada a cabo por su ejército. A través de una televisión, fueron testigos del asesinato de Bin Laden al mismo tiempo en que estaba ocurriendo.

4. Conclusiones

No quiero extenderme mucho más y menos, repetir conceptos ya explicados. En todo caso, sí creo que el penúltimo párrafo del anterior epígrafe resume bastante bien la idea que he tratado de desarrollar en este texto: en primer lugar, el periodista ciudadano que decide echar mano de las redes sociales con frecuencia cuenta otra versión de los hechos bastante distinta de la que se nos suele presentar desde los poderes oficiales (si bien, como ya hemos insistito, en ningún caso este tipo de periodismo debe sustituir al desempeñado por los periodistas de oficio; en segundo lugar, el periodista que profesionalmente trabaja en los medios de comunicación tradicionales busca a aquél porque sabe que puede ofrecerle una información muy a menudo escondida.

La censura y la manipulación en el mundo de la comunicación siguen existiendo, desde luego; existieron antes de Internet y existen todavía (y por desgracia) pese a Internet, por la sencilla razón de que interesa que exista. Pero en todo caso (y hablo en referencia a España) es curioso cómo, en un momento en que tantos medios están cerrando, en un momento de retroceso de libertades y derechos, la ciudadanía no está menos al tanto de lo que ocurre en su país. Quizás precisamente porque sabe lo que está pasando es por lo que decidió emprender, hace ya casi un año, una dura crítica hacia el poder, siempre tan necesaria y urgente.

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Notas a pie de página:
[1] Entrevista a Younes Mjahed de M. Beceiro, en ‘La voz de Galicia’ (22/10/2011)

[2] Artículo “Maig del seixanta-tweet” de @galapita, @hibai_ via y @merceprekari en enfocant.net (21/06/2011)

[3] Artículo “Educación y periodismo ciudadano tras la Primavera Árabe” de Paula Gonzalo, en ‘Periodismo Ciudadano’ (16/01/2012)

[4] Artículo “Al Jazeera crea Somalia Speaks: información ciudadana desde el Cuerno de África” de Paula Gonzalo, en ‘Periodismo Humano’ (10/01/2012).

[5] Artículo “Retransmitir la muerte de Bin Laden” de Pablo Pardo, en ‘El Mundo’ (2/05/2011). Muchas de las ideas que desarrollaré en el presente epígrafe están tomadas de esta noticia.