Universitat Oberta de Catalunya

La reconstrucción virtual del poblado de Bovalar

Vista del yacimiento arqueológico de Bovalar (Fotografía: Xavier Folch).

El año 313 d. C. es una etapa decisiva en la historia del cristianismo y de la civilización occidental. En este período, el emperador Constatino (272 d. C. – 337 d.C.) firma el edicto de Milán mediante el cual permite el libre culto a los cristianos. A partir de aquí, esta religión pasa de ser perseguida y minoritaria a convertirse en la religión oficial del imperio romano.

Xavier Folch quiere que grabe esta fecha para que pueda entender mejor la reconstrucción virtual que hizo del poblado tardo romano y la iglesia paleocristiana de Bovalar, en la localidad leridana de Serós. El apoyo y la protección que Constantino – él mismo bautizado antes de morir- dio al cristianismo fueron decisivos para que esta religión se asentara en la cultura y en las formas de poder que más adelante estarían presentes en la Edad Media.

Recreación_en_3D

Esta recreación en 3D forma parte de la exposición presencial y virtual del Museo de Lérida, que inauguró su nueva sede el pasado mes de noviembre. Folch, arqueólogo de profesión y estudiante del Graduado Multimedia de la Universitat Oberta de Catalunya (UOC), realizó el encargo en colaboración con el grupo de investigación Òliba, dedicado este último a aplicar herramientas informáticas en el patrimonio cultural catalán.

Dibujo del asentamiento de Bovalar.

La recreación virtual de Bovalar

“El objetivo de esta reconstrucción virtual es restituir cómo fue el poblado y la iglesia de Bovalar”, señala Folch. Tal como se puede apreciar en la fotografía de la introducción, el yacimiento arqueológico de Bovalar está en lo alto de un montículo a orillas del río Segre. El poblado fue ocupado a lo largo de la Antigüedad tardía, aproximadamente en el siglo IV, y abandonado en el siglo VIII. En cambio, la iglesia pertenece a lo que se denomina como arte paleocristiano. Un movimiento que se sitúa desde los inicios hasta el final del imperio romano en el siglo V.

El asentamiento fue habitado por los visigodos, uno de los pueblos bárbaros que posibilitó la disgregación del imperio romano. Sin embargo, esta población no supuso una ruptura con la cultura anterior. Más bien para los visigodos, la iglesia era un pilar fundamental de su sociedad. Así observamos que un asentamiento como el de Bovalar contaba con su basílica y su baptisterio.

La pieza audiovisual dura tres minutos. “Es el tiempo ideal para que la gente que asiste a la exposición no se canse”, afirma Folch. Este arqueólogo manifiesta que lo que intentó con su reconstrucción fue dirigir la mirada del espectador hacia elementos que a él le interesaba destacar: la importancia del río, situar el espacio del poblado, mostrar la arquitectura de la basílica y destacar algunos ritos litúrgicos.

El baptisterio es uno de estos elementos importantes. Es el espacio en donde administraba el bautismo. Tiene una pequeña piscina en la que los candidatos – en su mayoría adultos- se bautizaban mediante el rito de la inmersión. Folch cuenta que más adelante, en el siglo VII – con la generalización del bautismo a los niños-, los baptisterios dieron paso a las pilas bautismales.

Además otro elemento destacado del poblado y de la reconstrucción que Folch hizo de éste es la basílica. “Se trata del primer modelo de iglesia paleocristiana, con una nave más elevada y separada por columnas”, explica este arqueólogo. En la recreación se puede apreciar cómo este modelo permite la iluminación de la iglesia con ventanas, resaltar la importancia de la luz y apreciar el altar.

Las herramientas informáticas que utilizó Folch para reconstruir el poblado y la iglesia de Bovalar fueron 3D Studio Max, AutoCad y Pínnacle Studio. Este estudiante del Graduado Multimedia cuenta que la recreación supuso un trabajo arduo, de muchas horas de dedicación. Pero la experiencia fue positiva. Ahora Folch ha montado una pequeña empresa de servicios de arqueología y ya está trabajando en algunos proyectos virtuales, como el de Bovalar, que realizó para el Museo de Lérida.