Universitat Oberta de Catalunya

Fab Labs y movimiento maker

El Fab Lab Barcelona celebró el pasado 21 de marzo de 2017 su décimo aniversario. Estos diez años bien se merecen un pequeño artículo presentando las características de estos espacios y su vinculación con el movimiento maker o la filosofía del Do it Yourself, los cuales buscan dar poder a la ciudadanía a través de máquinas y tecnologías capaces de construir casi cualquier cosa.

Los orígenes

No entraremos en muchos detalles sobre la historia de los Fab Labs, ya que se puede encontrar mucha información en Internet al respecto, pero es importante como mínimo destacar que debemos entender los Fab Labs como laboratorios de fabricación vinculados a la sociedad y a la innovación abierta. Este tipo de espacios vienen a ser espacios de creación de objetos tangibles y prototipado a través de máquinas controladas por ordenador. Últimamente los Fab labs están muy asociados a impresoras 3D y al movimiento maker pero son mucho mas que eso en cuanto a servicios de formación y fabricación conectados con la innovación.

El concepto Fab Lab nace a principios del 2000 vinculado al Center for Bits and Atoms (CBA) del Massachusetts Institute of Technology (MIT). Surge en realidad en el seno del mítico Media Lab y desde investigaciones en torno a la relación entre el contenido de la información y su representación física. Cabe remarcar también que ya desde sus inicios se buscaba con ellos el empoderamiento de las comunidades locales gracias a una tecnología base. Y este punto, me parece el aspecto más destacable y la principal reflexión que quisiera hacer en este artículo.

Presentación del Fab Lab Barcelona con la presencia de la Alcaldesa Ada Colau. Fuente: Fab Lab Barcelona
Open Day en el Fab Lab Barcelona. Fuente: Fab Lab Barcelona

Ya desde el año 2000, y antes de la eclosión de los smartphones y de las redes sociales, ciertos investigadores plantearon estos laboratorios de creación como espacios donde construir casi cualquier cosa y compartir conocimiento. Los Fab Labs nacieron y se extendieron como una red global de laboratorios locales conectados a la sociedad, y que tienen como misión favorecer la creatividad de los individuos a través de herramientas de fabricación digital. La idea es, por tanto, dar acceso a cualquier persona a esta tecnología (siempre que no sea dañina) y ayudar en los proceso de creación y también de aprendizaje compartido así como en la distribución de conocimiento. Esta iniciativa, junto a la de fomentar la red de Fab Labs es la misión de la FabFoundation.

De hecho y tal y como expone Gui Cavalcanti en un artículo sobre la diferencia entre los Hackerspaces, Makerspaces, Techshop y Fab Labs, los Fab Labs son un tipo de makespacer (concepto genérico) solo que los Fab Labs comenzaron antes de que el término se hiciera conocido y mantienen unas diferencias en cuanto a que se basan en los requisitos específicos de espacio y maquinaria que marca la red internacional y en un tipo de formación que los unifica.

De hecho los Fab Labs han desarrollado un modelo propio de funcionamiento y de formación a través del programa Fab Academy que los distingue de otros espacios makerspace. La formación se basa en el mítico curso del MIT “HOW TO MAKE (ALMOST) ANYTHING” que viene a ser un curso común para asentar las bases de funcionamiento de los Fab Labs y su interrelación con las tecnologías y máquinas que en ellos se encuentran. Esta formación se da a través de la Academany  y está orientada entre otras cosas a favorecer los principios de la fabricación digital.  Para ello se forma en diseño y fabricación asistida por ordenador, se dan conocimiento de tecnologías como el modelado y impresión 3D, así como formación en programación de dispositivos y uso de sensores, interfaces, redes y otros mecanismos digitales.

Qué nos aporta el movimiento maker

Desde este tipo de formación cobra sentido el hecho de que la proliferación de Fab Labs y Makerspaces vaya asociada al desarrollo del movimiento maker, o con la generación de diversas redes que fomenten el hardware y el software libre así como diferentes vías de conocimiento compartido. Además, los Fab Labs son también laboratorios ciudadanos que permiten tanto la innovación social como la orientada a negocios y productos comerciales. De esta manera, se entrecruzan con otros espacios y tipos de Labs como los Hackerspaces (más enfocados a la programación y creación de circuitos), los Techshops (cadena de establecimientos muy parecida a los fab labs), los Living labs, los Edu Labs o los Art Labs (donde se fusionan tecnología y arte).

Resulta interesante reflexionar sobre la situación social en la que nos encontramos: somos una sociedad cada vez más tecnológica que utilizamos constantemente tecnologías avanzadas como símbolo de progreso. Desde los ordenadores actuales hasta los smartphones o wearables y en general todo tipo de dispositivos electrónicos conectados a Internet se supone que nos hacen la vida más fácil. No olvidemos que “la internet de las cosas” ha centrado gran parte de la atención del Mobile World Congress de Barcelona este 2017. Y sin embargo, cada vez somos como usuarios mas ignorantes en cuanto al funcionamiento de todas las tecnologías y los artilugios digitales que utilizamos cotidianamente.

El hecho es que el mundo analógico tenía una cierta relación mecánica y física con las cosas, sin embargo la electrónica y el mundo digital ha supuesto una minituarización constante y una desconexión total entre los usuarios y el conocimiento de cómo funcionan las herramientas que utilizamos. El modelo de sociedad dividida en oficios y gremios especializados que eran capaces de crear y reparar diferentes artilugios, hoy en día está en vías de extinción y hablamos de creatividad e innovación pero convirtiéndonos en diseñadores o ingenieros cada vez más desconectados del entorno físico de creación y fabricación.

Tendencias como el “Háztelo tu mismo” (DIY) o el movimiento maker son un despertar y un cambio respecto a esa tendencia que nos pueden ayudar a recuperar el espíritu de la inventiva y de la creación. Si Internet no ha convertido a todos en creadores de contenidos, las tecnologías que podemos encontrar en general en los makerspaces representan el siguiente paso para convertirnos también en creadores de cosas tangibles. Desde esta reflexión podremos poner en valor los Fab labs como espacios donde recuperar la capacidad de crear artesanalmente objetos reales y aparatos tecnológicos por nosotros mismos. Y ello incluye la capacidad de realizar prototipos completos desde la carcasa hasta sus tripas digitales.

El movimiento maker trata en definitiva, de empoderarnos y de hacerlo aprovechando todas las posibilidades que las tecnologías y el mundo digital nos brindan. Descubriremos así, que no es lo mismo comprar un dron que aprender a construirlo (en parte gracias también a los muchos tutoriales existentes y a la tecnología que nos brindan Fab labs, lo cual no remite al conocimiento compartido). De esta manera los Fab labs se convierten también en verdaderas escuelas y espacios de formación -además de fabricación- que nos acercan a un funcionamiento mas profundo de las cosas. Este conocimiento nos permite, como usuarios, también un conocimiento base para reparar y mejorar lo que fabriquemos, requisito básico para innovar.

Fab Lab Barcelona-IAAC. Fuente: Fab Lab Barcelona

Si profundizamos un poco en el movimiento maker descubriremos que no es otra cosa que la recuperación de la necesidad de aprender a crear e inventar aprovechando la tecnologías digitales. Concretamente el movimiento maker se basa en tres pilares:

  • La aparición de las herramientas digitales para el diseño y la fabricación.
  • La innovación colaborativa aprovechando las prácticas open source y la fuentes de financiación crowfunding.
  • El surgimiento de las fábricas de alquiler que se pueden adaptar a pequeñas producciones y también a espacios como los Fab Labs que permiten tener acceso a diferentes máquinas y tecnologías en la fase de diseño y prototipado.

Uno de los eventos más representativos del movimiento maker es el Barcelona Maker Faire, organizado por la revista Make, Soko Tech, el Fab Lab Barcelona junto con el IAAC y el Sónar que se inició el 2006 en San Francisco.

Qué nos ofrece un Fab Lab?

Tomando el caso del Fab Lab Barcelona (FLB) como un prototipo avanzado en este tipo de espacios no sólo a nivel de Cataluña sino de Europa, nos podemos hacer una idea de lo que se puede encontrar en ellos. Desde el punto de vista formativo FLB es una sede de la coordinación global del programa Fab Academy en colaboración con el Fab Foundation y además organiza diferentes cursos y posgrados, así como workshops  relacionados con la auto-construcción, la introducción a dispositivos de programación como Arduino, utilizando diferentes tipos de sensores y sistemas de interacción o tecnologías de impresión y escaneo 3D.

Fab Lab Barcelona-IAAC. Fuente: Fab Lab Barcelona

Des del punto de vista constructivo como laboratorio impulsan proyectos propios que el caso de Barcelona están estrechamente relacionados con la arquitectura como el Fab Lab House Project o el  IoT HyperHabitat, ya que el fab lab Barcelona forma parte del Institute for Advanced Architecture of Catalonia (IAAC). Por otro lado también fomenta diferentes proyectos y experiencias que relacionan la tecnología y el textil a través la investigación en innovación de tejidos, el diseño de moda y wearebles.

A nivel de maquinaria cada Fab Lab suele disponer de diferentes equipos y en el caso de Barcelona cuenta con diferentes maquinas de impresión 3D, escáner 3D, cortadoras láser de control numérico, fresadoras, cortadoras de vinilo, troqueladoras, máquinas de bordado por control digital y brazos robóticos, aunque la red internacional determina incluso los modelos con los que se debe contar.

Un formato poco conocido son los Fab Lab móviles, es decir pequeños Fab labs que tienen la posibilidad de transportarse y montarse en diferentes lugares a partir de maquinaria y elementos modulares. En el caso del FBL disponen del Pop Up Fab Lab, una opción que permite llevar éste a cualquier lugar y que se integra dentro de la idea de Fab City. El concepto de Fab City responde a un nuevo modelo de ciudad  productiva autosuficiente pero globalmente conectada. Este modelo opera desde la red Fab Lab, usándola como una fuente global de infraestructura y fuente de conocimiento para transformar la manera en como se trabaja se vive e incluso se juega en las ciudades. En esta línea de expansión el FLB dispone también del Fab Kids, un laboratorio creativo para niños y jóvenes orientado a desarrollar actividades creativas en un entorno educativo y recreativo.

Fab Lab Barcelona, Fab Kids. Fuente: Fab Lab Barcelona

Además el FLB ofrece el Fab Pro que es un departamento orientado a dar servicios de fabricación digital al exterior, y en este sentido trabajar para empresas o instituciones en proyectos dentro del campo de la arquitectura, el diseño industrial, el desarrollo de productos y de diferentes servicios de producción digital.

En el caso de Cataluña como en el de otros territorios no todos los espacios de Fab Labs cuentan con las misma oferta de servicios y maquinaria. Se pueden buscar y consultar las características de los Fab Labs existentes en el este mapa.

La innovación abierta

Por último y para finalizar esta breve introducción al mundo de los Fab labs, quiera también vincularlos al concepto de innovación abierta y desde una perspectiva de la emergencia de los laboratorios ciudadanos, aspecto que defienden autores como Artur Serra o Juan Freire.

De hecho tanto los Living labs (que podríamos denominar ecosistemas de innovación abierta) como los Fab Labs y otros tipos “Labs” recogen la idea de una nueva forma de acceder al conocimiento. Y en este sentido también fue el MIT y el famoso Media Lab el iniciador de un nuevo modelo aprendizaje basado en una idea que hoy en día esta haciendo que empresas y universidades se replanteen la manera de enseñar y generar conocimiento. Y es que el este tipo de espacios-laboratorio (Labs) supone un salto desde el aula a un lugar de experimentación real.

¿Ejemplos de este tipo de innovación? Son muchos y diversos, pero por mostrar algunos ilustrativos, podemos citar el caso de raviolis generados por impresora 3D obteniendo así diseños de pasta con formas imposibles de obtener con la maquinaria industrial, prótesis de brazos generados con impresora 3D, o incubadoras como la ideada por Alejandro Escario que se pueden construir con impresoras 3D y fresadoras CNC a bajo coste.

El sistema de Fab Labs en el caso de Barcelona conecta también con los llamados Ateneos de Creación que son un modelo similar pero que nace con una idea clara de función social y de modelo autogestionado.

Son estos últimos ejemplos de tecnologías al servicio de necesidades sociales que permiten poner objetivos a escala humana. No podemos dejar únicamente en manos de la industria y de los intereses privados la innovación y la investigación. Debemos afrontar la necesidad de recuperar ciertas cotas de responsabilidad ciudadana y de compromiso social en temas de innovación.

En este sentido es una buena noticia la apuesta por parte del Ayuntamiento de Barcelona de establecer el Barrio de Poblenou como el  epicentro de la innovación social digital y apostar por el movimiento maker (Poblenou Maker District). Para ello se ha abierto una línea de subvenciones y pasa a ser uno de los planes clave en el impulso digital y de la nueva industria sostenible, social y circular en Barcelona.

Actualmente el gran debate en el que nos hayamos inmersos pivota en torno al impulso de las tecnologías en nuevos procesos de re-industrialización que aporten un gran valor añadido y nuevas oportunidades de empleo. Sin embargo, la digitalización industrial en favor de maquinaria automatizada y robotización no ayuda a crear puestos de trabajo, mas bien al contrario, ya que aumentan la eficiencia y permiten prescindir cada vez más de la mano de obra humana. Ante este dilema, iniciativas como la de Barcelona que apuestan por estrategias de dinamización digital e innovación abierta en entornos locales, a pequeña escala y que permitan generar economías circulares y colaborativas exportables apuntan en la dirección de lo que promete la idea de Fab City.

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Documentación

Acerca del autor

Licenciado en Bellas Artes (Universidad de Barcelona) y en Comunicación Audiovisual (UOC). Postgrado de diseño y usabilidad en Internet (Escuela Elisava & UPF) y Postgrado en arquitectura y urbanismo de montaña (UPC). Diseñador y fotógrafo de profesión, establecido en Sort (estudio gráfico Espacio Nómada @espainomada), también trabaja como docente a tiempo parcial en la UOC (Grado Multimedia).

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