|
Hillman Curtis: del grafismo digital como
una de las bellas artes
15/02/2002
Son
muchas las voces que han señalado ya como lo digital implica
un cuestionamiento radical de la categoría de autor. En el
orden digital no existe, por citar un ejemplo radical de su distanciamiento
respecto a las condiciones que regían la producción
material, diferencia entre original y copia. De ahí la extrema
facilidad de reutilización o plagio de la producción
de un autor en Internet.
Asimismo, la figura del autor, considerado como un genio, es decir,
como aquel que no sigue los cánones existentes sino que impone
nuevos, hace tiempo ya que aparece en crisis. Resulta difícil
conseguir destacar saltándose los cánones establecidos
cuando éstos, al menos en los ámbitos gráfico
y visual, a duras penas son reconocidos como tales. La nuestra es
una época de relativismo: no sólo estético,
sino también cultural o ético.
Pese a ello, determinadas figuras consiguen aún mantener
el estandarte de autor de referencia en el ámbito del grafismo
digital contemporáneo. Una de ellas es sin lugar a dudas
la de Hillman Curtis, pionero y representante destacado de la introducción,
crecimiento y extrema riqueza de los gráficos en movimiento
de la Web, y más en particular, de todos aquellos producidos
con Macromedia Flash. Conocer su obra posee ya la pátina
habitual del acceso y contemplación de un auténtico
clásico.
Existen dos vías de acceso cómodo al conjunto de
su particular producción y enfoque de la creatividad gráfica
digital. En primer lugar, su propia página web, www.hillmancurtis.com,
estructurada como un completo catálogo/exposición
de sus obras más premiadas. En especial, conviene destacar
la obra Macromedia Shockzone, que durante dos años (una auténtica
eternidad en Internet!), 1998-2000, se mantuvo como la animación
promocional introductoria de Shockwave en la web principal de Macromedia.
Una segunda vía de acceso la encontramos en la publicación
del libro Diseño Web con Flash, Hillman Curtis, Anaya Multimedia,
2000, en el que aparecen tratadas en detalle algunas de sus producciones
más recientes, con numerosos ejemplos de borradores iniciales,
pautas de realización, comentarios del método de trabajo,
así como consejos y "trucos" de "cocina"
y post-producción final.
En ambos casos, en versión web o papel, Hillman Curtis consigue
postular el grafismo digital como una de las bellas artes; siempre
y cuando ello suponga redefinir la tradicional comprensión
estática y serena de éstas, y aceptar el lugar central
que deben ocupar hoy el movimiento o el dinamismo como nuevos valores
estéticos y artísticos claves.
|
 |
Jordi
Alberich .
|