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¿Qué fue del Ciberpunk?
21/12/2001
La pregunta inicial no resulta
baladí. Pocas fueron las etiquetas que, como ésta,
ejemplificaron con éxito en un pasado no tan lejano (los
ochenta) el conjunto de la emergente cultura digital. Como corriente
estilística, movimiento literario o paradigma estético,
el Ciberpunk representó una de las principales referencias
propiamente digitales, el primer lugar común al que adscribir
autores, grupos u obras ya autónomas respecto a la vieja
cultura pre-digital.
Hoy, su reinado se nos antoja, simplemente, lejano. Unos pocos
años han bastado para convertirlo en una referencia casi
histórica, en un elemento propio del pasado. Nadie se presenta
como Ciberpunk. Nadie se cobija bajo su paraguas. Ninguna obra que
se reclame como tal.
Y si además, de acuerdo con las manifestaciones de sus mismos
representantes, nos vemos obligados a aceptar que el Ciberpunk ya
no existe o que quizás nunca llegó a existir como
tal: "Nunca he formado parte del ciberpunk (William Gibson)"
o "El ciberpunk ha muerto. Ahora sólo quedamos los autores"
(Bruce Sterling)", entonces ... ¿Qué fue de él?
Porque, pese a su aparente caducidad y transitoriedad, la lista
de los paladines y castillos edificados bajo su reinado brilla aún
hoy (si cabe) con más fuerza que nunca: Neuromante (1984),
de William Gibson, la novela de donde aparece la primera definición
de ciberespacio, Mirrorshades (1986), de Bruce Sterling,
la antología clave para atrapar el nuevo aire de los tiempos
para el género de la ciencia-ficción, o Blade Runner
(1982), el film-totem de Ridley Scott.
El Ciberpunk favoreció de forma original "la integración
de dos mundos inicialmente separados: el ámbito de la alta
tecnología y el submundo moderno del Pop" [Bruce Sterling].
De ahí su extrema polisemia como etiqueta en los ámbitos
de la música (por ejemplo los Grateful Dead), de la
literatura (el ya citado William Gibson u otros autores no
menos importantes como Lewis Shiner, James Patrick Kelly
o John Shirley) y de las nacientes formas de contracultura
digital (Hackerismo y Artivismo).
El nacimiento oficial (o quizás contra-oficial) del ciberpunk
se da precisamente a partir de un giro particular que efectúa
el género literario de la ciencia-ficción a partir
de mediados de los 80', cuando éste abandona su habitual
focalización en la literaturización de lejanos mundos
y sagas galácticas (léase la serie Fundación
de Isaac Asimov), siempre desde una común comprensión
triunfante y positivista de los progresos que comportaría
el conocimiento científico, para pasar a focalizar su atención
de un modo obsesivo y pesimista sobre el futuro más inmediato
y el contradictorio efecto que sobre éste tendrán
las nuevas tecnologías digitales.
Con un estilo habitualmente neo-barroco, sobrecargado de neologismos
y jerga cibernética, la estética Ciberpunk nos muestra
un futuro cercano oscuro, caótico, confuso y nada complaciente,
a partir de la hibridación de referencias gráficas
y visuales prececedentes, aportadas de forma emblemática
por revistas de cómic como la extinta Heavy Metal,
viejas películas como Metropolis de Fritz Lang, o
grupos musicales como Velvet Underground o Brian Eno.
Quizás fuese precisamente el éxito de esta mirada
inicial que protagonizó el Ciberpunk la razón de su
ausencia actual. Una mirada visionaria, descreída y amarga
sobre el impacto y los efectos que la nueva tecnociencia tendría
a corto plazo, crítica con la emergencia de nuevas formas
de corrupción institucionalizada y transnacional, así
como denunciadora del acrecentamiento de las distancias sociales
y de surgimiento de oscuras y nada utópicas formas de vida
posthumanas. Una mirada, la del Ciberpunk, a la que debemos sin
duda las cautelas, miedos y alertas con que los media, y todos nosotros,
nos hacemos eco habitualmente de los nuevos avances tecnológicos.
Quizás su legado adopte hoy nuevas formas, más reales,
más presentes. Quizás el Ciberpunk murió al
hacerse efectivo, al volverse más real que virtual, al acercarse
tanto al presente que no pudo ser ya ciencia-ficción, sino
mera realidad-ficción. Quizás hoy libertarios de internet,
artistas por ordenador, diseñadores de video-juegos y críticos
tecnoculturales sean ya todos ellos representantes legítimos
del Ciberpunk. Quizás todos lo seamos ya.

Bibliografía básica de y sobre el Ciberpunk:
- DERY, MARK. Velocidad de escape. La cibercultura en el final
del siglo. Editorial Siruela. Madrid. 1998.
- GIBSON, WILLIAM. Neuromante. Ediciones Minotauro. Barcelona.
1989.
- STERLING, BRUCE (Comp.) MirrorShades. Una antología
ciberpunk. Editorial Siruela. Madrid. 1998.
- ROBINS, KEVIN & WEBSTER, FRANK. Times of Technoculture.
From the Information Society to the Virtual Life. Routledge
Editors. London. 1999.
- RUSHKOFF, DOUGLAS. Ciberia. La vida en las trincheras del
hiperespacio. Editorial Mondadori. Barcelona. 2000.
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