|
Hacia la libertad del conocimiento
¿Llegaremos?
18/01/2002
La sorprendente noticia sobre la publicación
gratuita en Internet de los cursos que el
Massachussets Institut of Technology (MIT) imparte en su prestigioso
campus ha dado pie a numerosas interpretaciones. Una interesante
reflexión sobre las posibles causas y consecuencias de esta
nueva estrategia adoptada por los directivos del MIT puede leerse
en un artículo de Alfons Cornella en Extra-Net.
Pero lo que aquí interesa destacar es la aportación
que todo este contenido gratuito y de calidad puede significar para
la libertad del conocimiento en la red.
La historia reciente de los medios de comunicación, ahora
denominados tradicionales, nos ha enseñado que las expectativas
de libertad personal y social que un nuevo medio es capaz de generar
durante su infancia, suelen quedar reducidas a una mínima
expresión en las posteriores fases de consolidación
y madurez del medio. Pero la fuerza que estas expectativas tienen
para generar nuevos proyectos e ideas que cuestionan el status quo
imperante es tan enriquecedora e irreverente que no puede ser ignorada.
La libertad del conocimiento en la red es una de las ideas que
cada día tiene más simpatizantes, y su materialización
más relevante se ha producido en un sector estratégico
de la economía: el del software. El fenómeno del
software libre es un hecho, su viabilidad ha quedado probada
por empresas como Red Hat que cotizan en bolsa, y el futuro de éste
"movimiento" parece muy prometedor tanto por la cantidad
de programadores que hay implicados en su desarrollo como por el
número creciente de empresas del sector que están
lanzando productos que corren bajo Linux (Corel, Adobe, Apple) o
que abren el código fuente de alguno de sus programas (Netscape,
Oracle), aunque este último caso es menos frecuente.
Es obvio que la naturaleza de una empresa no es altruista, y todas
las empresas que se apuntan al carro del software libre tienen su
estrategia empresarial muy clara. Tampoco son exclusivamente altruistas
los intereses de todos los desarrolladores que participan en los
diferentes proyectos de software libre que hay en marcha: muchos
practican la llamada "cooperación egoísta"
en busca de popularidad, prestigio
El software libre no es un fenómeno nuevo; lo que sí
es novedoso es el modelo cooperativo de producción en red
(el llamado modelo bazar) y la nutrida comunidad de programadores
que gracias a la popularización de los ordenadores personales
y a la expansión de Internet colaboran con su trabajo al
éxito del fenómeno.
Una historia corta
Cuando IBM y otros fabricantes empezaron a comercializar los primeros
ordenadores personales, en los sesenta, el software era libre. El
código fuente de los programas era público, de manera
que los desarrolladores podían modificarlo y redistribuirlo.
A principios de los ochenta es cuando se impone con fuerza el modelo
de software propietario, hasta el punto que se ha llegado a presentar
como el único modelo posible.
La privatización del software molestó a algunos desarrolladores
y, con Richard Stallman a la cabeza (programador en el Laboratorio
de Inteligencia Artificial del MIT), nace en 1985 la Free Software
Foundation (FSF) y el Proyecto GNU. El objetivo del proyecto
GNU era construir un sistema operativo completo y libre. Para asegurarse
de que el software producido por GNU continuara libre y, para promover
la producción de más software libre, la Free Software
Foundation ideó la Licencia Pública General (GPL,
General Public License) en la que se basa el actual movimiento del
software libre.
En los años 80 y principios de los 90 el software de código
abierto continúa su andadura. La red USENET e Internet permitieron
la creación y coordinación de comunidades de desarrolladores
en numerosos países, que poco a poco fueron integrando gran
parte del software libre existente. El resultado fue la construcción
de un casi completo entorno de trabajo en UNIX que utilizaba sólo
sofware libre.
Y le tocó el turno a Linux, más exactamente a Linus
Torvalds, el estudiante finlandés que escribió el
primer kernel o núcleo del sistema de Linux. Pronto surgen
cientos de colaboradores para mejorar el kernel de Linux y añadir
utilidades al conjunto GNU/Linux, que en el año 2000 ya contaba
con 20 millones de usuarios.
Linux es el ejemplo más conocido de software libre. Otro
caso espectacular que confirma la buena salud de este fenómeno
es la utilización del software Apache en la mayoría
de servidores web de Internet. Existen dos proyectos que hay que
seguir de cerca: GNOME y KDE. Ambos proyectos están muy avanzados
y su objetivo es desarrollar aplicaciones de software libre para
que los usuarios del entorno Linux dispongan de herramientas equivalentes
en sus prestaciones a las del entorno Windows, es decir, están
destinados a un público menos especializado.
Ventajas del software libre
La ventaja más conocida es la gratuidad del software libre.
Pero además, el software libre otorga al usuario final una
serie de libertades que no tiene con el software propietario:
La libertad
de utilizar el software como le plazca en tantos ordenadores como
desee.
La libertad
de modificar el software para ajustarlo a sus necesidades. La posibilidad
de modificar el código fuente permite localizar errores y
corregirlos, así como adecuar el software a necesidades muy
concretas y tenerlo siempre actualizado (pues todas las novedades
interesantes pueden integrarse en cualquier momento).
La libertad
de redistribuir el software a tantos usuarios como se quiera.
El libre
acceso al código fuente para todos los usuarios.
Todas estas libertades se pueden ejercer o no, el hecho de que
existan no implica su obligado cumplimiento.
Nuevos modelos de negocio
La principal crítica hacia el software libre es la desaparición
de los beneficios económicos en el sector del software. Este
miedo pierde fuerza cada día que pasa porque se están
creando nuevos modelos económicos con el software libre como
eje central. A grandes rasgos se pueden diferenciar cuatro grupos:
Las empresas
que desarrollan software libre con el capital de organizaciones
externas con las que pueden o no tener una estrecha vinculación.
Aquellas
empresas que desarrollan o actualizan software libre para vender
productos o servicios directamente relacionados con este software.
Las empresas
que desarrollan un determinado software para uso interno y deciden
abrir el código para depurar los posibles fallos. Más
tarde intentarán comercializarlo o no.
Los individuos
o grupos que desarrollan software libre sin aportación de
capital y que trabajan en red con otros entusiastas del proyecto.
El mercado actual
Hoy en día existen muchos productos en el mercado que pueden
parecer software libre pero no lo son. Para esclarecer mínimamente
el panorama actual la primera diferenciación que debe hacerse
es entre el software libre, cuyas características ya se han
comentado, y el software propietario pero gratuito. Un buen ejemplo
de este último caso es la suite para oficina de Sun Microsystems:
StarOffice.
Cualquier usuario puede descargarse gratuitamente este paquete de
ofimática, pero no podrá redistribuirlo ni hacer ninguna
modificación en el código porque el software es propiedad
de Sun.
Otra práctica que comienza a ser habitual es la versión
Linux de productos ya existentes o nuevos en el mercado. Corel,
Appel o Adobe están en esta línea. Corel, además,
distribuye un completo paquete de soluciones informáticas
basadas en software libre. En el mismo terreno juega Red Hat y otras
empresas no tan conocidas que comercializan software libre, como
la europea SUSE Linux. Este negocio tiene mercado porque existen
numerosas aplicaciones informáticas de código abierto
entre las que se puede elegir y, por supuesto, la elección
no es tarea fácil para un usuario medio.
La vitalidad y el auge del movimiento del software libre puede
comprobarse en los quioscos, en la red y en las estrategias de algunas
compañías informáticas. Las publicaciones mensuales
dedicadas al mundo del software libre, y en especial a Linux, van
en aumento; lo mismo sucede con las publicaciones electrónicas,
webs, grupos de noticias y listas de distribución en la red.
Lenguajes de programación tan utilizados como el PERL o el
pujante Python son software libre. En cuanto a las empresas, Netscape
abrió su código para conseguir un producto fiable,
estable y flexible (Mozilla), Sun clonó su popular programa
StarOffice para crear OpenOffice (una réplica pero con el
código abierto), Oracle, el rey de las bases de datos para
grandes empresas, ha abandonado su servidor propio y las últimas
versiones funcionan sobre servidores Apache, y Nokia acaba de anunciar
que hará público su software.
En el ámbito de la seguridad la penetración del software
libre ya es una realidad. Desde hace un tiempo los servicios de
espionaje y seguridad norteamericanos han estado migrando sus sistemas
informáticos hacia plataformas basadas en código abierto.
El motivo es la seguridad: el hecho de disponer del código
fuente elimina la posibilidad de que el fabricante de software haya
podido introducir en sus aplicaciones las famosas "puertas
traseras", agujeros de entrada al sistema que permiten realizar
un seguimiento de lo que se hace en aquél. El gobierno alemán
también ha empezado una migración hacia sistemas basados
en software libre, además de recomendar a las empresas que
sigan sus pasos (sobre todo si poseen información confidencial).
Por último, existen diversas recomendaciones de la Unión
Europea para adoptar el software libre en los sistemas informáticos
públicos con el objetivo de reducir los elevados costes de
las licencias (en su gran mayoría norteamericanas).
Las ONGs han adoptado rápidamente el software libre; obviamente,
los pocos recursos con que suelen contar estas organizaciones son
el principal motivo. Pero si los futuros programadores se educan
en la universidad con sistemas de código abierto, y las empresas
se ven obligadas a recortar gastos, el software libre se extenderá
lenta pero imparablemente, y los resultados pueden ser espectaculares.
Todavía es pronto para que se generalice el uso del software
abierto más allá de la comunidad técnica, hay
que mejorar la usabilidad de las aplicaciones y crear paquetes integrados
para que los usuarios no especializados se decidan a cambiar. Pero
aunque la adopción masiva del software libre no se haga nunca
realidad, todos los usuarios se beneficiarán de programas
más estables a precios más asequibles si el movimiento
del software libre conserva su salud.
Webs de interés
Para estar al día del mundo del software libre la mejor
opción es consultar la publicación electrónica
Barrapunto (
www.barrapunto.com ).
Una buena introducción al software libre está disponible
en la web de Sindominio (
www.sindominio.net/biblioweb/telematica/softlibre/ )
|