Universitat Oberta de Catalunya

Cinephone: luces, móvil… ¡acción!

Hace poco más de cien años, un remoto lugar de California era escogido por primera vez para el rodaje de una película. Cuando todos los miembros de la Biograph Company estuvieron preparados, el director dio la orden de empezar con la frase: “luces, cámara, ¡acción!”.

David W. Griffith, conocido como el padre del cine moderno, fue el autor de la ahora mítica frase durante el rodaje de ‘In Old California’ en 1910 y convirtió aquel retirado escenario californiano en lo que hoy conocemos con el nombre de Hollywood.

Poco podía imaginar-se Griffith, quien se vio superado por el paso del cine mudo al sonoro, que un siglo después su célebre cita serviría para ilustrar un artículo sobre cine hecho con teléfonos en lugar de cámaras. Seguramente al propio Graham Bell la idea también le parecería cuando menos curiosa.

Y es que, con el permiso de Chaplin, en los tiempos modernos la telefonía móvil ha avanzado rápido y hacia límites insospechados apenas unas décadas atrás. La nueva generación de dispositivos nos permite registrar imágenes de una gran calidad, con un inmenso abanico de accesorios y aplicaciones cinematográficas para nuestros teléfonos, abriéndonos nuevas posibilidades para hacer e interpretar el cine.

Una buena muestra de este nuevo cine que quiere explotar de forma creativa esas nuevas oportunidades es Cinephone, el Festival Internacional de Cortometrajes hechos exclusivamente con teléfonos móviles. 

Cinephone

Evolución de la tecnología móvil

Pero para que Cinephone sea hoy una realidad, tenemos que remontarnos unos años atrás. Era 1983 cuando Martin Cooper aparecía delante del mundo con el primer prototipo de teléfono presuntamente portátil con el nombre de DynaTAC. El terminal, inspirado en el comunicador que usaba el capitán Kirk en Star Trek, presentaba unas dimensiones elefantinas ya que su peso era próximo a un quilo y medía 33 centímetros de alto por 4,5 de ancho y prácticamente diez de grosor. Además del evidente problema de llevarlo en un bolsillo, la batería del DynaTAC permitía menos de una hora de conversación y todo por el módico precio de 4.000 dólares de la época. Una ganga.

Afortunadamente, hombres como Martin Cooper siguieron trabajando para desarrollar nuevos y mejores dispositivos y no fue hasta entrada la década de los noventa cuando la sociedad empezó a incorporar los teléfonos móviles en su día a día. 

El MicroTAC 9800X de Motorola es quizás el primer teléfono verdaderamente móvil. Hasta su aparición en 1994 era usual encajar estos dispositivos en los coches ya que debido a su tamaño resultaba algo más que engorroso llevarlos a cuestas. El MicroTAC rompió con esta costumbre y dio el empujón necesario para que otras compañías como Nokia (Nokia 1011) empezaran a apostar fuerte en el sector de la telefonía móvil. Así nacieron dispositivos como el Motorola Startac (1996), siendo el primer teléfono plegable y con una de las primeras pantallas que figuraban en una sola celda, o el cinematográfico Nokia 8810, popularizado por Neo en ‘Matrix’.

Ya a las puertas del siglo actual, Ericsson se apuntó a la fiesta con el T68, el primer teléfono con pantalla en color,  aunque si alguien se encargó de dejar constancia de dicha celebración este fue el SCP-5300 de Sanyo. Con una foto de la dulce Sophie, hija del inventor Philippe Kahn, se convertía en el primer terminal de la historia capaz de capturar una imagen de 16 bits por píxel –aún sin llegar a nuestros cuotidianos megapíxeles.

A esta moda policromática y de instantáneas para la posteridad, fueron muchas las empresas que decidieron apuntarse. Nuevamente, los fineses llevaron la batuta y en 2002 el Nokia 7650 daba el salto a la gran pantalla de la mano de Tom Cruise anticipando criminales en ‘Minority Report’. Sólo dos años más tarde, Nokia atacaba de nuevo con el 7610, el primer teléfono inteligente de la compañía con una cámara de 1 megapíxel.

Si la evolución desde el primer terminal de Cooper hasta los dispositivos fotográficos de inicios del 2000 fue realmente rápida, el desarrollo experimentado en tan sólo la primera década del siglo XXI ha sido vertiginoso. En pocos años hemos vivido la mejora definitiva tanto de la imagen como del sonido, desterrando esos magníficos politonos de nuestro día a día con móviles que superan con creces los 10 megapíxeles de cámara –por no hablar del monstruoso Nokia 808 Pure View de hasta 41. Más allá de eso, en los tiempos más recientes hemos vivido la consolidación total del teléfono inteligente o smartphone, este aparato que nos permite andar conectados permanentemente gracias a la tecnología 3G o tomar prestado WiFi de bares y cafeterías para actualizar desesperadamente nuestra red social favorita o consultar la cartelera del cine. Además, con el permiso de compañías como Blackberry, nos hemos mudado a un mundo táctil donde los teclados físicos empiezan a ser vestigios de tiempos pasados.

Buena parte de la culpa de dichos cambios corresponde a Apple que, con el lanzamiento del iPhone en 2007, revolucionó por completo la concepción del teléfono móvil. Otras empresas como HTC, LG y más tarde Samsung han seguido este camino dotando al dispositivo de inimaginables utilidades y aplicaciones para todos los gustos y usos.

Cine en el móvil

Precisamente una de estas utilidades, inconcebible apenas unos años atrás, es la posibilidad de convertir nuestro propio teléfono móvil en un completo equipo de rodaje e incluso de postproducción. Ahora nuestro dispositivo no sólo nos sirve para grabar cuanto nos apetezca mientras circulamos por la calle o estamos con los amigos; sino que aquellos con más talento pueden emular a los genios de la gran pantalla y rodar una película entera desde la palma de su mano.

Este fue el caso del film ‘Olive’, que en 2011 se convirtió en la primera película filmada con un teléfono. Con un presupuesto inferior a los 500.000 dólares, el cineasta independiente Hooman Khalili decidió rodarla íntegramente con un Nokia N8 al que se le adapto sólo una lente de 35 mm para obtener una mayor profundidad de campo.

Y es que si bien podemos pensar que el uso del teléfono como instrumento cinematográfico puede limitar nuestro trabajo, un sinfín de accesorios se empeñan en hacernos cambiar de idea. Desde lentes de todo tipo, pasando por aplicaciones que nos permiten editar en el mismo teléfono o estabilizar su imagen, hasta herramientas increíbles como dollys, que nos ofrecen un gran número de movimientos fluidos, o las prácticas steadycams.

Pero para complementos espectaculares los de Engineea. Esta empresa, con sede en Navarra y con la que Cinephone ya está colaborando, ha presentado recientemente su cámara especial para iPhone ‘Scubo 3D’. Una auténtica maravilla de la tecnología que permite tomar fotografías y grabar vídeo 3D con el móvil de la manzana mordida. Y, por si no fuera bastante, ahora también podemos visionar estas imágenes desde el propio dispositivo, sin las engorrosas gafas.      

A pesar que estos complementos son más que asequibles, no todo el mundo posee el módico presupuesto de ‘Olive’ y hay un tipo de producción audiovisual que se presenta como el aliado perfecto para animarnos a darle al REC en nuestro móvil: el cortometraje.

En apariencia sencillo pero con un alto nivel de exigencia en cuanto a preparación, creatividad, talento e innovación, el cortometraje se ha destapado como la forma más gratificante de acercarnos a la gran pantalla desde nuestro móvil y con resultados extraordinarios. Dentro de estos casos cabe destacar la figura del director Coreano Park-Chan Wook quien probó su iPhone 4 para el rodaje del corto Night Fishing’.

Aunque si de cortometrajes hechos con teléfonos móviles se trata, es inevitable tener que hablar del director Conrad Mess, un zaragozano que a sus treinta y nueve años de edad ya dispone de una laureada y exitosa trayectoria, convirtiendo los dispositivos móviles en su principal herramienta de trabajo. Trabajos como ‘The Asking Room’ o ‘The Russian Rulette’ hablan por sí solos.

No es de extrañar que con proyectos semejantes fuera el mismo Conrad Mess quien ganara la primera edición de Cinephone.

Cinephone

Los miembros de la asociación de cine sin ánimo de lucro, Lokuos Films, buscando la fórmula para aglutinar las personas con su mismo interés por el cine y estimular la realización cinematográfica, sin tener en cuenta ni fronteras ni nivel económico, se encontraron con la idea de Cinephone. Es decir, con un Festival Internacional de Cortometrajes donde todos los films presentados fueran grabados exclusivamente con teléfonos móviles y pudieran ser visionados online.

Los resultados de la primera edición del festival en 2012 fueron más que satisfactorios para un festival novel, con un total de 24 cortos presentados llegados desde distintos puntos del estado y con una buena acogida en cuanto a público. El corto ganador fue del consagrado Conrad Mess con ‘The Fixer’, pero también hubo lugar para directores con menos trayectoria como el madrileño Pablo Arrebla con ‘Se verlas al revés’ (segundo premio), ‘Treu-te la bena dels ulls’ de Meritxell Royuela (tercer premio) y ‘Frustrado’ de Eyes Ice Cream Productions (Premio Popular).

Pero los organizadores de Cinephone no se conformaron después de esa primera edición y en cuestión de meses el certamen ha crecido de forma exponencial estableciendo relaciones con diferentes entidades que auguran un futuro más que prometedor.

Sin ir más lejos, la Universitat Oberta de Catalunya y los Estudios de Informática Multimedia y Telecomuncación han confiado en el proyecto entrando a colaborar por distintas vías con los creadores del Festival. Pero la UOC no es la única entidad con quien Cinephone ha establecido lazos de contacto. La característica principal de Cinephone, el uso del teléfono móvil, ha propiciado que el certamen cuente con una representación permanente en la exposición de contenido visual que se organiza en el Mobile World Center, sede pública de la Mobile World Capital en Barcelona.

Exposición de Cinephone en el MWC

Exposición de Cinephone en el MWC

Pero si en el mundo tecnológico y móvil Cinephone ha encontrado a buenos actores para seguir rodando su película, también los ha encontrado en otros festivales cinematográficos de temática muy distinta. Se trata del caso del CLAM, el Festival de Cine Solidario de Navarcles con el que Cinephone colaboró con la recogida de ‘videoclams‘, y también del prestigioso Sitges Festival Internacional de Cinema Fantástico de Catalunya que, mediante su brazo móvil, Phonetastic Sitges Mobile Film Festival, colaborará con Cinephone a partir de esta misma edición de 2013.

Phonetastic incorporará algunas de las obras presentadas en Cinephone dentro de las proyecciones que tendrán lugar durante el próximo Festival de Sitges (11-20 de octubre). Esta acción supondrá el comienzo de una colaboración más estrecha para futuras ediciones del Phonestastic Sitges Mobile Film Festival.

Así pues, ahora mismo Cinephone se encuentra abriéndose camino y en pleno proceso de crecimiento y no solo en cuanto a patrocinadores o colaboradores se refiere; más allá de eso, Cinephone se está moviendo por todo el territorio despertando el interés de jóvenes directores y amantes del cine a través de distintos talleres, conferencias y presentaciones. Sin ir más lejos, el próximo 20 de julio, en la sede del Mobile World Center, tendrán lugar una serie de actividades como la presentación del actual Festival, un pase de cortometrajes o talleres con profesionales entre otros. Y es que no es de extrañar que el certamen también haya sido incluido en la lista de festivales online con mayor influencia actualmente.

No en vano la actual edición de Cinephone, con 36 cortometrajes presentados hasta la fecha, ha superado con creces el número de grabaciones de la primera edición y será en setiembre cuando se dé por terminado el proceso de presentación, faltando así aún mucho tiempo para poder incrementar el número de vídeos presentados. Además, cabe destacar un hecho más que relevante y es que los cortos presentados provienen de hasta 11 países distintos: Francia, Estados Unidos, Venezuela o Egipto son algunos de los ejemplos.

Los cortometrajes, en esta segunda edición, optaran a tres premios, dos de los cuales (el primero y el tercero, de 800€ y 200€ respectivamente) los decidirá un jurado formado por Luis Eduardo Juárez, productor de Indiefone Film Festival; Tony Myers, editor de smartmoviemaking.com, colaborador de ‘The Guardian’ y jurado iPhone Film Festival; y Jorge Serna, director y coordinador de Asturias Fanterror. El segundo premio, dotado con 400€, lo decidirá el público a través de sus votos en la página web oficial del Festival.

Sin lugar a dudas, Cinephone se presenta como la oportunidad perfecta para aquellos que guardan una historia dentro y quieran compartirla con el mundo, como una inspiración para todos y una cita inaludible para los cinéfilos. Como la perfecta excusa para volver a los orígenes disfrazados de David W. Griffith y gritar: luces, cámaras,… ¡acción!

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