Universitat Oberta de Catalunya

Miguel Ripoll

“Internet es código”.

Mosaic: Después de diez años de trabajar de forma independiente has pasado a ser director creativo de Cesser Digital, una de las mayores compañías de tecnologías de la información en España. ¿Cuáles son las funciones en tu nuevo cargo? ¿Cómo coordinas un equipo formado por más de 300 programadores y diseñadores, y una compañía que cuenta con más de 1000 clientes?

Miguel Ripoll: Principalmente, me encargo de dirigir equipos y flujos de trabajo, supervisando el desarrollo de los proyectos, desde su nacimiento hasta su finalización. Coordino proyectos, procesos y métodos, desde una perspectiva más global. Aporto ideas, conocimiento y experiencia; y por supuesto, una parte (muy) importante de mi tiempo, sigo dedicado a mi mayor pasión, que es el diseño y el código de aplicaciones.

Coordinar a un equipo grande es fácil si existe una metodología rigurosa: el personal es muy eficiente y son todos grandes profesionales con los que es un placer afrontar los proyectos.

Mosaic: Tú último proyecto realizado para el departamento de español y portugués de la universidad de Berkeley ha recibido una buena acogida por parte de medios internacionales especializados en diseño. Cuéntanos cómo surgió este proyecto, cuánta gente participó en él, cuál fue su duración y principalmente cómo te planteaste el diseño de este sitio web.

M. P.: El diseño del sitio llevó unos nueve meses, e incorporó soluciones innovadoras como el layout flexible, las animaciones en Javascript accesible del interfaz, o el diseño en sí mismo, que es bastante distinto de lo que se ve en cualquier otro sitio del mundo académico.

El sitio ha tenido mucho éxito gracias al alto nivel de accesibilidad, su programación limpia y semántica, y varios aspectos más. Además, incorpora podcasting, videocasting, etc. Estuvo siempre pensado como una herramienta de trabajo para profesores y alumnos.

Mosaic: Cada profesional del diseño elige una manera de presentarse en la Red. En tu caso, ¿cómo te has planteado la creación de tu portafolio online? ¿Qué requisitos consideras que debe cumplir esta tarjeta de presentación de todo diseñador?

M. P.: Mi portafolio es un verdadero desastre, y está perennemente pendiente de actualizar. Confieso que soy un pésimo ejemplo: nunca encuentro tiempo para dedicarme a él, antes porque el trabajo para clientes me lo impedía, y ahora porque la responsabilidad de mi actual cargo en Cesser Digital no me deja ni un minuto libre.

Cuando me remiten un portafolio o un currículo, lo primero que hago es comprobar si el trabajo que se me remite tiene errores de código, si es semántico y válido. Si éste requisito no se cumple, no vale la pena seguir revisando: Internet es código.

Mosaic: Cuéntanos qué programas y herramientas utilizas para la muestra de tus obras a través de la Red.

M. P.: Principalmente, herramientas de diseño vectorial como XaraXtremePro, Illustrator, etc. El código lo hago a mano. Una herramienta imprescindible es también la web developer toolbar extension para Firefox, que ahorra mucho tiempo y esfuerzo de posproducción.

Mosaic: Llevas ya diez años como diseñador de sitios web, pero antes te desempeñabas como traductor, escritor y profesor de literatura. ¿Cómo se produjo este cambio en tu trayectoria profesional?

M. P.: Como bien dices, era profesor en el University College de la Universidad de Londres. Por aquel entonces, mi conocimiento tecnológico no iba más allá de cómo funciona una bombilla (que por cierto, aún soy incapaz de cambiar).

A principios de los años noventa, me enamoré de la Red, de su potencial y de todas las posibilidades que ofrecía. Así que comencé a absorber todo conocimiento que caía en mis manos sobre códigos de programación, tecnologías de la Red, etc. Aprendiendo por mi cuenta, en la Red, sobre HTML, diseño y todo lo demás. Me probé como diseñador durante algún tiempo, haciendo trabajitos para amigos, hasta que un día, por sorpresa, se me ofreció el puesto de director creativo para el Financial Times Media & Telecoms. A partir de ese momento, mi carrera despegó, moviéndome de un estudio a otro, y abarcando cada vez proyectos de mayor envergadura.

Mosaic: Has alcanzado un gran reconocimiento mundial como diseñador de páginas web, aunque prefieres el término de arquitecto de la información. ¿Por qué el énfasis en esta diferencia?

M. P.: Hoy en día, y gracias al desconocimiento general, cualquiera con unas nociones básicas sobre Flash se llama a sí mismo diseñador web. Aunque este tema da para mucho más, digamos que la falacia que se le ha vendido a la gente es que el diseño web no va más allá del mero aspecto visual, y que un sitio es “muy bueno” dependiendo de criterios absurdos, como la cantidad de animaciones que lleva o las pomposas presentaciones en Flash (que no aportan valor práctico y en un 90% son inaccesibles), o simplemente están mal programadas desde la base, llenas de errores de código.

Lo que revindico cuando me refiero a la arquitectura de la información es que un sitio y su diseño requieren de un proceso mucho más complejo de construcción, y en ese proceso (al igual que en la arquitectura tradicional), intervienen diversas disciplinas especializadas. Un buen sitio web se ha de construir en base a la eficiencia tecnológica, la accesibilidad, y muchos otros criterios que van más allá del mero diseño gráfico, que es sólo la guinda del pastel. Un sitio es un espacio, y sobre ese espacio se construye un entorno en que se deben poder hacer cosas, no sólo mirar alrededor con la boca abierta y decir “qué bonito”.

Mosaic: En los últimos años se ha extendido el término de diseño web. ¿Existe realmente esta disciplina? Si es así, ¿de qué trata? ¿Qué debería saber un diseñador web?

M. P.: Como digo, un sitio web requiere de la unión de varios campos de conocimiento, por lo que a menudo es un equipo y no una persona sola la que crea un buen sitio web. El diseñador ideal es algo así como un moderno hombre del Renacimiento; con conocimientos de muchas disciplinas diferentes (aparte de conocimiento práctico de Internet y sus tecnologías); programación, tipografía, cromática, psicología de la percepción, y un largo etcétera. Los arquitectos de edificios también aúnan una serie de capacidades dispares: ingeniería, decoración, arte, cálculo de materiales, matemáticas, geometría, etc. De ahí la analogía.

Mosaic: En los distintos proyectos que has realizado has mantenido contacto con diversos profesionales, artistas y tecnólogos, ¿existe una barrera entre ambos perfiles? ¿Debería de existir?

M. P.: No. Como digo, creo que aún habiendo especialización, lo ideal es que aquellos que participan en un proyecto, posean conocimientos interdisciplinares. El diseño en Internet es código, funcionalidad y experiencia de usuario, y se ha de plantear todo a partir de ahí.

Mosaic: Para ti, ¿cuáles son los temas a los que deberían prestar atención las personas que empiezan en el sector del diseño web y que van a ser centrales en un futuro próximo?

M. P.: Desgraciadamente, aún hoy día el diseño en la Red se sigue apoyando mucho en programas como Flash, Dreamweaver o retoques en Photoshop. Aquellos que quieran ser diseñadores, deberían incidir mucho más en el aprendizaje sobre accesibilidad y usabilidad en la Red. Y aprender todo lo posible sobre códigos de programación de interfaz como base indispensable para su trabajo: XHTML, CSS, y Javascript.

Mosaic: En un sector tan competitivo como el diseño de sitios web, ¿qué diferencia a Ripoll del resto de diseñadores?

M. P.: Supongo que existe por mi parte una voluntad de innovar siempre, de hacer exactamente lo contrario de lo que hace la mayoría, de probar ideas nuevas y de arriesgar. Mis clientes, en su mayoría empresas conservadoras, acaban siempre atreviéndose un poco más de lo que esperaban, y el resultado suele ser una mezcla de disciplina formal y tecnológica y de descaro creativo. Al principio, cuando les muestro los primeros bocetos, se asustan un poco, pero luego comprenden que para destacar en un mercado tan lleno de competidores, hay que apostar por la innovación y la diferencia, siempre ofreciendo al usuario valor añadido y funcionalidad avanzada.

Mosaic: Tu trayectoria como diseñador se ha desarrollado principalmente en Londres. Ahora te has instalado en Barcelona al frente del equipo creativo de Cesser Digital. En estos tiempos que corren, ¿crees es importante el lugar desde el que se trabaja? ¿Es España un buen país para el que trabaja en diseño web?

M. P.: Depende. Hay puestos que pueden ser ejecutados desde prácticamente cualquier lugar. Otros requieren más interacción directa el equipo. Lo que hemos practicado en el pasado ha sido el ciclo constante, es decir, distintos equipos en distintas partes del mundo que mantenían el flujo de trabajo constante las 24 horas del día.

En España aún no ha “despegado” el potencial de la Red. Sin embargo, confío en que podamos aportar nuestro granito de arena para que esto comience a cambiar en un futuro próximo.

Mosaic: En anteriores entrevistas has manifestado que Internet cambiaría el siglo XXI tal como el cine transformó el siglo XX. Para ti, ¿en qué consiste este cambio que está produciendo la Red?

M. P.: En la participación, y en la comunicación “total” directa y sin barreras. En la creación de comunidades activas con poder y voz real dentro de la sociedad, y la deslocalización de muchos servicios y puestos de trabajo.

La manera en como percibimos las distancias ya está cambiando, cuando tardamos lo mismo en enviar un mensaje al vecino que a Hong Kong. La inmediatez de la comunicación se traduce asimismo en la capacidad de interactuar verdaderamente con el resto de la población internauta (que es un concepto muy mal entendido, de forma cosmética, como botoncitos que se apagan o se encienden cuando los tocas con el ratón, cuando en realidad estamos hablando de poder hacer cosas, completar tareas complejas de forma remota y colectiva, etc.). La tan traída y llevada Web 2.0 no es sino el paso de la web pasiva, contemplativa y de “papel” (las aborrecibles, inútiles e ineficaces “páginas web”) a una red (inter) activa donde hay sitios en los que se hacen cosas.

Miguel Ripoll

Miguel Ripoll ha desarrollado gran parte de su carrera profesional como diseñador web en Londres. En esta ciudad ha realizado proyectos para clientes como Financial Times, British Telecom, Arthur Andersen UK o Weatherall Green & Smith, alternando con trabajos en España para el Banco Santander, el Corte Inglés, el Ministerio de Defensa, el Ministerio de Cultura, entre otros. Tras más de siete años de trayectoria freelance, Ripoll se incorpora ahora como director creativo y consejero delegado de Cesser Digital para liderar todos los proyectos del grupo en el mundo. Sus trabajos más recientes lo conforman una exposición en el marco de la Capitalidad Cultural del Islam en Aleppo (Siria), patrocinada por el gobierno español, el Instituto Cervantes, la UNESCO y el gobierno sirio; y un multipremiado proyecto para la Universidad de Berkeley en California. Esta última web, realizada para el departamento de español y portugués de dicho centro, ha sido distinguida por su diseño tipográfico y usabilidad. En 2007, el trabajo de Ripoll ha sido destacado en más de un centenar de portales y sitios de diseño en todo el mundo, y han aparecido entrevistas y perfiles en las revistas Computer Arts, .Net Magazine, Internet Magazine y Communication Arts, entre otras.